Lo mejor de ser misionero
Cuando nuestros propósitos se alinean con los de Dios —la plenitud de Su gloria en toda la tierra— el cumplimiento es seguro, pues Dios lleva a cabo indefectiblemente Su propósito.
Cuando nuestros propósitos se alinean con los de Dios —la plenitud de Su gloria en toda la tierra— el cumplimiento es seguro, pues Dios lleva a cabo indefectiblemente Su propósito.
Israel comparte cómo Dios lo llevó de un contexto difícil a servir en Asia usando herramientas sencillas como el fútbol y la enseñanza. Una charla honesta sobre las expectativas reales del campo, el trabajo en equipo y cómo nuestra identidad latina abre puertas únicas para el Evangelio.
La pasión por las misiones puede ser una señal, pero no siempre es suficiente. Discernir el llamado implica oración, caminar en comunidad y aprender a esperar. Debemos escuchar la voz de Dios y confiar en su guía.
Un corazón ocupado no siempre es un corazón fiel. En este cierre de serie, Justin Burkholder nos invita a recuperar el ritmo bíblico entre trabajo y reposo. Reconocer nuestros límites como criaturas es vital para evitar el agotamiento y servir con una dependencia real del Creador.
Solemos asociar el ministerio transcultural con viajes y fronteras, pero muchas veces comienza al cruzar la calle. Nuestro vecindario es el primer campo misionero, porque allí están las naciones que Dios ha puesto a nuestro alcance.