El descanso sabio también es obediencia, ft. Justin Burkholder

Un corazón ocupado no siempre es un corazón fiel. En este cierre de serie, Justin Burkholder nos invita a recuperar el ritmo bíblico entre trabajo y reposo. Reconocer nuestros límites como criaturas es vital para evitar el agotamiento y servir con una dependencia real del Creador.

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PODCAST:

Transcripción:

David Puerto

Otra vez nos encontramos en este espacio. Este es un podcast que produce Team en América Latina. Somos una organización misionera que colabora, ayuda y sirve a la iglesia latina y a iglesias en otras regiones del mundo también, para ser parte de lo que Dios está haciendo en todas las naciones.

A esta serie de podcast les hemos llamado “temas esenciales” porque creemos que son temas vitales y de vital importancia para aquellos que aspiran a servir transculturalmente al Señor. En esta última entrega nosotros vamos a hablar de temas muy importantes que probablemente hayas escuchado antes, pero queremos profundizar en ellos: trabajo, descanso y el manejo del tiempo en el campo misionero.

Y para esta conversación tenemos a Justin.

Justin, gracias por acompañarnos a lo largo de esta serie. Tus ideas y tus aportes están siendo muy bien recibidos y han sido de bendición para mí en primer lugar, pero también espero que para las personas que nos han acompañado a lo largo de esta serie.

Justin Burkholder

Pues pronto estarás libre ya de mi, de mi presencia, pero sí.

David Puerto

Este último tema esencial: trabajo, descanso y el manejo del tiempo en el campo misionero. Decía un escritor que un corazón ocupado no siempre es un corazón fiel y que el descanso sabio también es obediencia. ¿Cómo podemos vivir un ritmo saludable entre la tarea misionera y el descanso tan necesario para nuestras vidas?

Justin Burkholder

Pues yo creo que la palabra clave que utilizaste es la palabra ritmo. Y en muchos casos, yo creo que lamentablemente muchas personas no viven vidas con ritmo; viven vidas muy desfasadas y desordenadas. Y yo creo que Dios es quien ha establecido este ritmo. Desde Génesis 1 nosotros vemos cómo es que Dios está creando, Él está hablando y las cosas vienen a llegar existir. Y al final de los seis días de creación, Dios mira su trabajo con satisfacción. No está completamente desarrollado todo lo que podría ser, pero Él mira con plena satisfacción y dice: “Es bueno su trabajo”. Y de ahí Él toma un descanso, y ese ritmo de trabajo y descanso, trabajo y descanso, es algo que Dios ha integrado desde la creación, lo cual implica dos cosas.

Número uno, antes de que entro el pecado había trabajo. Fuimos diseñados para ser diligentes en trabajar. El trabajo no es resultado del pecado o resultado de la maldición. El trabajo, por supuesto, que se ha endurecido y vuelto más difícil, pero existía aún antes. Entonces, el trabajo es parte del diseño creacional de Dios y también el descanso lo es. No es que nosotros tengamos que descansar porque vivimos en un mundo pecaminoso. Descansamos porque Dios descansó. Y Dios no descansó porque —yo sé que quizás en español no funciona tanto la palabra porque literalmente es descansar—, pero Dios no descansó porque estuvo cansado. Él descansó como principio, como ritmo, como modelo y ejemplo para nosotros.

Ahora, por supuesto que nos cansamos, pero este descanso es más para una renovación integral de quiénes nosotros somos, para que nuestra contribución en el trabajo sea cada vez más pertinente, más eficiente, más eficaz, más puntual. Entonces, Dios establece este ritmo y yo creo que ese ritmo forma la base —no la totalidad, pero por lo menos la base— de una vida saludable y equilibrada en estos dos sentidos.

David Puerto

Y es muy interesante, Justin, que cuando el Señor está dando los mandamientos al pueblo en Éxodo, Él incluye el descanso. Y por siglos el pueblo de Israel le llamó sabbat. Podemos conversar un poquito de eso. ¿Qué es el sabbat? ¿Qué implica el sabbat? ¿Y cómo puede ser una realidad para nuestras vidas en un mundo tan ocupado?

Justin Burkholder

Sí. Pues el sabbat es obviamente un reconocimiento vivido de la provisión de Dios. Sería muy fácil, especialmente si nosotros pensamos en una época agrícola, decir: “Si yo trabajo seis días me van a salir esta cantidad de producto, pero si yo trabajo siete días me va a salir esta cantidad de producto”. Entonces está ese pensamiento de que la provisión es por relación directa a mi trabajo. Pero lo que Dios está implementando a lo largo del Antiguo Testamento es este reconocimiento dentro de su pueblo: que quien es el proveedor para el pueblo de Israel es Él, y que Él va a bendecir sus cultivos en la medida que ellos también practican estos ritmos que ha establecido.

Entonces, el shabbat es este modelado de este ritmo que vemos en Génesis 1, este reconocimiento de que quien hace la obra de proveer es Dios, por supuesto mediante nuestras manos, pero quien realmente envía la lluvia y lo demás. Ahora, ese concepto de shabbat llega a tener un significado teológico muy grande cuando nosotros pensamos en el descanso eterno por decirlo así, que si el descanso del shabbat es un reconocimiento de que yo dependo de Dios y yo descanso en la provisión de Dios, eternamente yo descanso en la provisión de Dios en su Hijo, en lo que Él ha hecho, en su obra para proveer por mis necesidades más profundas. Y yo entraré al shabbat eterno, donde yo estoy siempre siendo cuidado, atendido por Dios y su poder.

Entonces, este concepto del sabbat no es simplemente “qué bonito no trabajar un día a la semana”, sino que hay una riqueza de decir “el propósito es meditar en enfocar mi mente, mi alma y mi corazón en quién es mi proveedor: es el Dios todopoderoso”.

David Puerto

Y sin estos ritmos, Justin, yo creo que algunos de nosotros hemos caído en un agotamiento o hasta agotamiento profundo, lo que se conoce en este mundo del cuidado como “burnout”. Pero hay ritmos saludables que ayudan a combatir el agotamiento profundo. Una de las cosas interesantes que me pasa a mí es que el día que no trabajo muchas veces se ha convertido en un día lleno de otras cosas. Es el día que tengo libre para hacer mis mandados, para hacer todo lo que necesito en la casa, para seguir trabajando en un sentido. Y si no estoy trabajando, estoy consumiendo un montón de cosas. Pues no solo comida, no solo cosas físicas, sino series y deportes y otras cosas que no hago cuando estoy trabajando porque estoy trabajando.

Justin Burkholder

Claro.

David Puerto

Entonces, hablemos un poco de estos hábitos espirituales que nos ayudan a combatir el agotamiento, porque sí considero importante que necesitamos planificar el descanso.

Justin Burkholder

Sí.

David Puerto

Que el descanso no viene solo porque llegó el día de descanso de la semana, el sábado o el domingo, o el día que sea, dependiendo del trabajo que tengamos, pero que nosotros intencionalmente llegamos a ese día. Lo esperamos, lo anhelamos en la semana, pero intencionalmente llegamos a ese día para de verdad descansar.

Justin Burkholder

Sí. Yo creo que mucho de eso nace de… porque seguimos creyendo la misma mentira de Génesis 3, que nosotros podemos ser como Dios: sin límites, sin orden, sin estructura. A final de cuentas, la razón por la que llegamos al agotamiento profundo es porque no somos el creador; somos criaturas. Es increíble pensar en que de toda nuestra vida, un 30% de ella lo vamos a pasar dormidos. O sea, ¿cuánto más podríamos demostrar las limitaciones que existen sobre el ser humano?

Entonces sí, yo creo que es esencial. Para poder ser un obrero, un buen mayordomo de mi cuerpo, de mis emociones, de mis dones y habilidades, yo tengo que apropiarme de las limitaciones que Dios ha puesto sobre mí como criatura y vivir dentro de esas limitaciones. Y eso incluye el ser intencional con el descanso.

Y yo sí creo que, por lo menos, cada persona debería, en la medida posible —y creo que para muchos es más posible de lo que creen—, tomar un periodo de 24 horas donde se desconectan de su trabajo, no hacen nada productivo, por decirlo así, para su trabajo. Dependen de la provisión de Dios y se desconectan; hacen algo que realmente quita su mente de su trabajo. Yo creo que parte de eso es el cultivar nuestro caminar con Él, cultivar nuestras relaciones familiares, cultivar aún nuestras propias… nuestros pasatiempos, nuestros hobbies, lo que sea. Pero yo creo que un periodo de 24 horas a la semana es esencial.

Creo que periodos extendidos, como los que llamamos vacaciones o lo que sea, son necesarios también para poder recuperar más ese agotamiento profundo. Quizás 24 horas no atienden el agotamiento profundo, pero dos semanas, tres semanas donde realmente nos apartamos.

Ahora, el dilema es precisamente lo que dices. Creamos estos espacios y luego llenamos esos espacios con muchas otras cosas. Y es ahí donde encontramos de nuevo esta mentira que “yo no soy criatura” No es que necesito descanso; “necesito un día para todos mis mandados”. Bueno, si es así, tal vez tienes que pensar entonces en otro periodo de 24 horas donde vas a hacer esa distinción.

Ahora, yo sé que hay muchas limitaciones en nuestras culturas que no nos permiten hacer eso, limitaciones como el tráfico, limitaciones como los horarios laborales, cosas así, pero en la medida posible yo creo que esos principios —un periodo de 24 horas y tiempos extendidos de vacaciones, de separación de nuestro trabajo— son muy importantes para protegernos de ese agotamiento al que mencionas.

David Puerto

Sí. Y es impresionante realmente cómo el buen descanso, el buen dormir, tener una buena noche de sueño con suficientes horas, te hace rendir mejor en el trabajo, pensar mejor, pensar con más claridad, actuar con más paciencia, tener pensamientos más adecuados. Y, bueno, últimamente han sido cada vez más los estudios que demuestran que el no dormir bien y el no descansar hacen lo contrario que nosotros perseguimos, que es productividad, rendimiento y mayores ganancias, etcétera.

Pero yo creo, Justin, llegando al final de esta pequeña serie de temas esenciales, que este tema de trabajo y descanso también se une con las otras disciplinas espirituales de las que hemos hablado: tiempos prolongados en la Palabra, en oración, en ayuno, en silencio, y que todo eso nos tiene que impulsar a buscar a nuestro Señor y Salvador, que como dice el Salmo, Él no descansa, Él no duerme porque no necesita dormir ni descansar. Cuando nosotros vamos a la cama en la noche, Él sigue sosteniendo el mundo en sus manos y por eso nosotros podemos seguir viviendo y sirviéndole a Él.

Justin Burkholder

Sí. Yo creo que todas estas disciplinas tienen que ver con retirarnos del afán constante de producir y reconocer nuestra dependencia de Dios. Y, a final de cuentas, para muchas personas, tanto el descanso como el silencio, como el ayuno, como la lectura bíblica, como la oración, estas cosas se parecen como que: “¿Dónde lo voy a meter? Tengo tantas otras cosas que están pasando”, sin quizás admitir que hay en ellos una ansiedad “trabajólatra”, “trabajólica”, donde ellos de verdad han superado las limitaciones que Dios ha puesto en ellos como criatura y ellos están dependiendo más de sus esfuerzos, de su productividad, de lo que estamos dependiendo de Dios. Y esas cosas en la vida del obrero transcultural lo terminan destruyendo. Es esencial que estas prácticas estén involucradas en la vida de cualquier obrero.

David Puerto

Pues muchas gracias, Justin, por acompañarnos a lo largo de esta serie. Ha sido muy enriquecedora. Y hermanos, hermanas que nos han acompañado, sigan atentos a nuestra comunicación en redes sociales, en nuestra página web teamlatam.org, y nosotros estaremos compartiendo ahí más recursos, entrenamientos y vienen cosas que nos tienen emocionados a nosotros y queremos compartirlas con todos ustedes para servirles y acompañarles en este proceso del envío misionero.

Que nuestras iglesias en América Latina estén bien preparadas y enviemos obreros no solo responsablemente a corto plazo, sino a largo plazo, para ver fruto para la gloria de Dios entre las naciones. Así que nos vemos en una próxima entrega, en una próxima oportunidad. Que el Señor les bendiga.