Ya sea que lo hayas percibido a través de un suave susurro o de una experiencia impactante, cuando Dios toca tu corazón para las misiones en el extranjero, lo sabes.
Esta es una revelación maravillosa, aunque también incierta, porque te deja pensando: «¿Y ahora qué?».
¿Qué haces con este interés?
Primero, debes saber que, aunque este sea un tiempo de incertidumbre, puedes sentirte animado al saber que no estás solo en este proceso.
En segundo lugar, no esperes para iniciar una conversación con tu iglesia. Con demasiada frecuencia, las personas no tienen estas conversaciones con sus iglesias, o esperan hasta estar en una etapa del proceso en la que solo piden dinero. Dios te puso en la iglesia por una razón. Al iniciar esta colaboración con tus pastores y líderes, estás abriendo las puertas a conversaciones más profundas, al discipulado, a la rendición de cuentas y a explorar hacia qué y hacia dónde podría conducir este interés por las misiones.
Hechos 13:1–3 (NBLA) nos ofrece un modelo para esta colaboración con la iglesia mientras avanzas en el camino misionero:
«En la iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simón llamado Niger, Lucio de Cirene, Manaén, que se había criado con Herodes el tetrarca, y Saulo.Mientras ministraban al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo: ‘Aparten a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado‘ Entonces, después de ayunar, orar y haber impuesto las manos sobre ellos, los enviaron».
Habla sobre tus dones espirituales. (Hechos 13:1)
La iglesia primitiva ponía un gran énfasis en los dones espirituales de cada persona, en Hechos 13:1 se menciona a los profetas y maestros que había entre ellos. Creían que si estos dones eran un regalo de Dios, entonces debían usarse. Las personas mencionadas en Hechos 13 estaban usando activamente los dones que Dios les había dado y, al hacerlo, estaban construyendo relaciones con otros.
En tus conversaciones con tu pastor, identifica tus dones espirituales Luego, determina cómo se pueden usar estos dones dentro de tu iglesia ahora, en preparación para el ministerio en el extranjero.
Construye una relación auténtica. (Hechos 13:1)
Los nombres que aparecen en Hecho nos muestran que estas personas ya eran conocidas por la iglesia antes de ser enviadas a la misión.
Mientras conversas con tu pastor sobre tu interés en las misiones, procura construir una relación auténtica en la que seas honesto y transparente. Permite que estas conversaciones sean el catalizador para que ocurra un desarrollo y madurez espiritual.
Forjar una relación con tu pastor y los líderes de tu iglesia les permite conocerte mejor y saber a qué podría llamarte Dios en el extranjero. Ellos desean verte avanzar hacia lo que Dios está haciendo y hacia dónde te está guiando, y quieren invertir en ti para ayudarte a convertirlo en realidad.
Involúcrate e invierte en el ministerio ahora. (Hechos 13:2a)
Las personas de Hechos 13 estaban comprometidas con la adoración y la oración. No se trataba de una reunión ocasional, sino de una práctica normal y constante. Estaban involucradas en el ministerio porque estaban comprometidas con su iglesia. Usaban sus dones y podían ver cómo Dios los estaba usando y qué estaba haciendo a través de ellos mediante la adoración, la oración y el ayuno, antes de salir al campo misionero.
Invierte en tu iglesia y participa en el ministerio transcultural ahora. Usa tus dones y construye relaciones con otros mientras sirves. El servicio local te brindará un campo de entrenamiento invaluable para el ministerio en el extranjero y permitirá que los líderes de tu iglesia te orienten mientras desarrollas e inviertes en el reino de Dios a través de esos dones.
Recibe la confirmación de tu llamado. (Hechos 13:2b)
Los líderes de la iglesia de Antioquía dedicaron tiempo a la adoración y al ayuno. Se apartaron de las distracciones de la vida para dedicar tiempo a Dios en comunidad.
Durante ese tiempo, escucharon al Espíritu Santo decir: «Apártenme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado». Puede que no sepamos con certeza si estos dos hombres ya habían percibido este llamado, pero sí sabemos que esta es una confirmación definitiva de su llamado a través de la iglesia.
A través de la relación y la participación en tu iglesia, recibirás la confirmación colectiva de lo que Dios te está llamando a hacer. Pide a los líderes de tu iglesia que oren contigo y por ti para recibir esta confirmación del llamado misionero.
Sé enviado por la iglesia. (Hechos 13:3)
Una vez que el llamado ha sido confirmado, asegúrate de que la iglesia te comisiona y te envía a esta obra. Ser enviado por tu iglesia garantiza el apoyo que necesitarás, un apoyo más profundo, que da vida y que perdura más allá de lo que el simple respaldo financiero puede ofrecer.
Ten en cuenta que estos pasos toman tiempo, y que Dios quiere que aproveches este tiempo para estar mejor preparado y equipado para lo que tiene reservado para ti. Recuerda que Pablo tardó más de una década en partir hacia su primer ministerio transcultural. Aprovecha este tiempo. Aprende, crece y participa activamente en la obra que Él está haciendo. Te alegrarás de haberlo hecho.
Este artículo ha sido traducido del desde el blog de TEAM en inglés. Puedes consultar el artículo original en How to Involve Your Church in Your Missions Journey