VIDEO:
PODCAST:
Transcripción:
David Puerto
Hola nuevamente y bienvenidos a este espacio. Este es un podcast donde conversamos con amigos acerca de la misión de Dios y, en esta ocasión, nos visita Sadoc.
Sadoc, muchas gracias por estar con nosotros aquí en este espacio.
Sadoc Chongo
Un gusto, David. Gracias por la invitación. Muy emocionado de estar aquí con ustedes.
David Puerto
Y nosotros también de recibirte y de escucharte y de conversar de todas estas cosas de las que vamos a estar hablando hoy, de cómo la iglesia se involucra en la misión y cómo la iglesia pueda pensar en la misión, no solo en un contexto local, pero en un contexto mucho más amplio también. Pero antes de entrar de lleno a la conversación, cuéntanos un poco tu contexto, de dónde vienes, quién eres, un poco de tu familia también.
Sadoc Chongo
Bueno, me llamo Sadoc Chongo, soy de México. Mis padres fueron plantadores de iglesias, en la parte sur de México y en la parte norte. Entonces, crecí en un contexto de plantaciones de iglesia, de estar moviéndome de un lado a otro cada 5 o 6 años. Tengo dos hermanas. Ahora mis padres han regresado, después de haber plantado iglesias en el norte de México, regresaron al sur, a su casa, que es en Tuxtla Gutiérrez, en Chiapas. Ahí están mis dos hermanas también, junto con ellos, sirviendo.
Yo vengo a Guatemala hace 16 años aproximadamente a estudiar al SETECA, al Seminario Teológico Centroamericano. Ahí conozco a mi esposa Vivian. Y ahora tenemos una familia con Olivia, de 7 años; Sadoc, de 5 años. Y yo he estado sirviendo a la iglesia en diversos contextos: México, Guatemala y luego en el Reino Unido, en el área de formación de líderes, discipulado, jóvenes, familias. Ese ha sido mi involucramiento en la misión y mi recorrido, tal vez, en los últimos 16 años.
David Puerto
Y una pregunta de todo lo que estás diciendo, ¿cómo has visto esa separación familiar para cumplir la misión?. Yo sé que en América Latina es algo complejo, es algo difícil, dejar a la familia, separarte de la familia. Primero llegaste a Guatemala con esta intención de prepararte y ahí hubo una separación, hace 16 años, pero después irte más lejos todavía para obedecer, un llamado al Señor personal.
Sadoc Chongo
Sí, siempre las separaciones son fuertes. Siempre, cuando alguien se separa de la familia o nos movemos, hay un sabor agridulce. De parte de mis padres o de mi familia en México, siempre hemos apoyado el llamado de cada uno y siempre hemos entendido que la separación es parte de obedecer al llamado, pero eso no deja de tener muchas emociones. Hay tristeza en la separación; nos perdemos de muchas cosas. Tanto el que se va como los que se quedan sufren este duelo de estar separados.
Y yo agradezco mucho que crecí en un hogar con este llamado, en una familia que entendía, que entiende muy bien lo que es servir al Señor y que el Señor nos invita a participar en su misión, a veces en diferentes lugares, contextos y tiempos. Y tener esa mentalidad desde casa me permitió sentirme muy respaldado. Decir: «Bueno, ahora voy a Guatemala». Venía con todo el apoyo, con toda la bendición de la familia, entendiendo muy bien. Pero siempre es algo complicado. Ahora que tenemos familia extrañan mucho a los nietos, y ahora los nietos van a ver a los abuelos y regresan y dejan a la familia. Es complejo, es un tema complejo que uno habla en familia, uno prepara, uno ora y aprenden a acompañarnos aún en la distancia, pero siempre es un sabor agridulce en las separaciones.
David Puerto
Y yo creo que eso, mientras vivamos en la tierra, las separaciones van a existir, pero por causa de la misión tiene un costo adicional. Y yo creo que en América Latina, cuando el Señor involucra a su iglesia, la iglesia tiene que estar dispuesta a pagar un precio por participar en la misión.
Sadoc Chongo
Exactamente. Y ahora que mencionas la iglesia, también es la iglesia la que muchas veces tiene que entender que Dios llama a sus obreros locales. Y a veces es el obrero que está más involucrado, es el líder que está dirigiendo tres o cuatro equipos en la iglesia local. Y es difícil incluso para la iglesia decirle: «Bueno, ahora este obrero nuestro se va a ir obedeciendo al llamado misionero». También esa es otra separación, muy interesante de entender y también donde creo que la iglesia en Latinoamérica tiene una gran oportunidad de aprender a acompañar ese llamado, de aprender a dejar ir a esa persona o esa familia que el Señor esté invitando.
David Puerto
Mientras te escucho recuerdo al apóstol Pablo y a Bernabé, que salieron en su primer viaje misionero en Hechos 13. Pues estaban muy activos, eran parte del liderazgo de la iglesia. Imagínate enviar al predicador apóstol Pablo para irse en la misión y el vacío que deja en la iglesia en Antioquía también. Pero como la iglesia es dirigida por el Espíritu Santo, oran, ayunan, imponen las manos, bendicen la salida.
Ahora, retrocedamos un poquito en el tiempo, Sadoc, porque ¿qué te llevó a tomar la decisión, a ti y a tu esposa, de vincularte en un trabajo transcultural distinto al latinoamericano en Europa? Hay diferentes contextos en Europa. Europa es tan enorme. Pero en general es un contexto poscristiano. ¿Cómo fue ese proceso de salir al campo misionero?.
Sadoc Chongo
Cada experiencia es muy diferente, cada viaje, cada caminar es diferente. Yo, por ejemplo, cuando escucho hablar a mi esposa compartir su llamado a las misiones, ella habla desde que casi era una niña. Dios puso una convicción firme hacia las naciones. En mi caso fue completamente diferente. Fue una convicción, un llamado más gradual, creciendo de a poco, de a poco.
Y creo que cuando llegamos al momento, como familia, de formalizar esa relación y tomar el paso de casarnos, una de las cosas que trajimos muy pronto a la mesa, a la conversación, fue eso. Sabíamos que le pertenecíamos al Señor desde nuestro inicio como familia, como caminar juntos, y que en cualquier momento el Señor podría movernos o dejarnos servir a la iglesia guatemalteca. Nos permitió por algunos años servir a la iglesia en Guatemala, pero sabíamos que tarde o temprano el Señor nos iba a mover.
Estábamos orando por las naciones, es algo que probablemente comenzó desde la oración, y que desde la oración el Señor empezó a trabajar en nuestros corazones. El hecho de estar involucrados en las misiones en Guatemala, movilizando la iglesia guatemalteca a las misiones, orando por otras naciones, eso fue parte clave en nuestro caminar.
Y algo muy curioso, y que se me hace muy chistoso dentro del plan de Dios fue que, justo antes de que nosotros saliéramos a Escocia, tal vez un año antes de saliéramos a Escocia como misioneros, nos visitó un misionero escocés en nuestra iglesia local en Guatemala. Y este misionero escocés viene y plantea la realidad que pasaba en el Reino Unido. Nuestra iglesia se queda muy comprometida orando por el Reino Unido y orando para que el Señor respondiera, enviara obreros, sin saber que un año después la respuesta iba a venir desde la propia iglesia.
Entonces, todo comienza desde una visita, desde la oración y desde nuestra disponibilidad. Decir: «El Señor nos puede mover, ya nos vamos». El Señor nos va a mover a donde Él le plazca, donde podamos serle útil. Pero fue muy interesante, viendo hacia atrás ahora, recordar cómo el Señor movió piezas, trayendo a alguien desde el Reino Unido, sensibilizando nuestra iglesia local y luego nuestra iglesia diciendo: «No sabíamos que orábamos para que ustedes fueran parte de la respuesta a nuestra oración». Así fue nuestro caminar y la forma en la que Dios nos preparó para salir.
David Puerto
Interesante. Me recordaste un maestro del curso Perspectivas del Movimiento Cristiano Mundial. Decía: «Ten cuidado con la oración», dice, «porque tú puedes ser la respuesta a tus propias oraciones».
Y yo creo que la oración, intencionalmente Dios la ha dejado en las Escrituras para que su pueblo pueda pedirle según Su voluntad. Y Juan 15 dice que si pedimos conforme a Su voluntad, él nos oye y hace lo que le pedimos porque nuestros corazones están muy en sintonía con su deseo de ser conocido por todas las naciones. Así que claro, la oración es muy crucial. Y eso que mencionaste hace unos minutos, de que en oración y a través de la oración e iniciando con la oración llegó no solo un llamado, sino una confirmación. Y eso es tan vital para fomentar en las futuras generaciones también, en los niños de nuestra iglesia.
¿Cómo fomentamos la oración por las naciones? ¿Cómo les damos a los niños de las iglesias una visión amplia, de que Dios está interesado en todas las naciones y nosotros podemos involucrarnos de una manera tan sencilla como orar?.
Sadoc Chongo
Yo creo que una iglesia que ora por las naciones tiene ese riesgo de que Dios va a empezar a mover a gente. Esa oración se va a convertir en pasos, acciones de fe, se va a convertir en decisiones de vida. Entonces, yo creo que muy al centro de la misión está la oración y también creo que ocurre en un contexto de comunidad. A nosotros nos confirmó mucho el saber que no éramos los únicos orando, que había una iglesia completa orando por esto, no éramos únicos; también del otro lado del charco, en Escocia, había una iglesia también orando por lo mismo. Entonces sabíamos que esto era un paso que estaba rodeado por muchos y que la misión ocurre también ahí, en la comunidad de la fe, en la iglesia local, siendo muy afirmada por la iglesia local, respaldada, acompañada por la iglesia local.
Entonces eso trajo mucha paz, eso trajo mucha convicción a la hora de tomar el paso, de decir: «Bueno, Señor, no somos nosotros, no es mi único anhelo, no es mi sueño. Estoy tomando el paso rodeado por mucha oración, rodeado por muchos otros y acompañado por otros». Yo creo que es muy importante que estos pasos hacia la misión vengan acompañados de oración y rodeados por la comunidad de creyentes, por la iglesia.
David Puerto
Excelente. Adelantémonos un poco en el tiempo,y cuéntanos ahora de los desafíos de ministrar a la niñez, la juventud, en un contexto poscristiano.
Sadoc Chongo
Nosotros llegamos a Escocia primeramente y después fuimos hacia Inglaterra. Pero nuestro tiempo en Escocia, en nuestros primeros tiempos, nos dimos cuenta de la cultura, cuán secular puede ser, cuán alejada de la iglesia, cómo la iglesia está muy en el rincón de la vida social, donde la iglesia ha perdido mucha credibilidad, la iglesia ha perdido su acción pública, su presencia en la sociedad. Creo que ese es uno de los desafíos más grandes que muy rápidamente nos dimos cuenta: tener esa conciencia de que la iglesia ya no tenía un lugar positivo o una imagen positiva en la sociedad.
El segundo, probablemente más grande desafío, fue darnos cuenta de que hay tres o cuatro generaciones que no han hablado en casa o que no se escucha nada acerca de la Biblia o de Jesús; que hay una pobreza bíblica, espiritual, y que los propios creyentes hace muchos años dejaron de compartir esta fe en casa. Entonces, creo que esa fue una de nuestras principales preocupaciones y tal vez algo de lo primero que empezamos a planear cuando llegamos fue enseñar a la iglesia cómo se comparte la fe en casa, cómo somos nosotros privilegiados como padres, abuelos, tíos, primos, de compartir el evangelio en nuestra propia casa, porque está esta mentalidad muy secular, muy individualista, en donde tú decides por ti mismo lo que tú quieras hacer con tu vida. Este pensamiento es muy fuerte en Europa, en este lado del mundo.
Entonces, el venir tú con una fe al hogar está visto o entendido como algo muy negativo en este contexto. Pero uno de los principales llamados o cargas que tuvimos al llegar fue esta: enseñarle a la iglesia a compartir la fe en casa, hablar de Jesús en lo cotidiano, vivir la fe día a día; que la iglesia no se convierta solamente en un símbolo religioso que ocurre en un edificio antiguo cada domingo, sino que se vive en el carro camino a la escuela, se vive en la parada del autobús, se vive en el partido de fútbol de los hijos, se vive cuando solucionamos problemas o enfrentamos las crisis.
Creo que este elemento de vivir la fe de manera pública y privada fue algo en lo que trabajamos en nuestros años en el Reino Unido, porque creímos o creemos que es un elemento que se ha perdido con el paso de los años por este pensamiento, el secularismo, el individualismo. «Yo no puedo decirte cómo debe ser tu opinión. No debo imponer qué es lo que debas creer o qué es lo que quieres hacer con tu vida». Y por eso mismo hay una crisis actual en los jóvenes de ahora, porque se les dio esta tan llamada libertad que ahora hay una desorientación muy grande que los lleva a todos a cuestionarse.
No hay ningún punto de referencia. No hay nada. Y luego los años formativos, de 1 a 12 años, donde los chicos construyen mucho de su identidad, sus valores, estos años son probablemente los más cruciales en la iglesia.
Entonces, una de las cosas que ocurrió o que ha ocurrido con la iglesia europea, o como resultado, creo yo, es que las iglesias están llenas de muchos abuelos, de aquellos que escucharon el evangelio hace 70 años. Son los mismos que son la iglesia hoy. Entonces, lo que hay que romper, o el ciclo que hay que romper es ese, el silencio, el silencio que como creyente se ha mantenido por muchos años.
David Puerto
El Salmo 78 nos dice que el Señor estableció un testimonio en Jacob y puso una ley en Israel, la cual ordenó a nuestros padres que enseñaran a sus hijos, para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer, y esoslevantarán y lo contaran a sus hijos. Entonces, estamos hablando de cuatro generaciones y tú estás diciendo cuatro o cinco generaciones con un vacío, y nos referimos a la espiritualidad bíblica, porque hay muchas espiritualidades también que me imagino que han llegado, no solo a Europa, están llegando a todo el mundo, de Oriente y de muchos otros lugares.
Pero Salmo 78:6 dice: «Para que la generación venidera lo supiera, para que ellos pusieran su confianza en Dios y no se olvidaran de las obras de Dios, sino que guardaran sus mandamientos y que no fueran como sus padres», una generación porfiada y rebelde, que no preparó su corazón y cuyo espíritu no fue fiel a Dios.
Lo tenemos en las Escrituras y es muy interesante lo que dices, porque de Inglaterra salieron los grandes misioneros, el padre de la misión moderna, William Carey, también Hudson Taylor, que marcaron época en la misión moderna desde 1792. En 1865 Hudson Taylor establece la misión al interior de China y todo el esfuerzo de movilización que se hizo desde Inglaterra es tremendo. Y ahora la realidad espiritual, no decimos que no hay creyentes, no decimos que no salen obreros. En América latina hemos sido muy bendecidos con obreros que han salido de Inglaterra, de Escocia, de estos contextos, pero la realidad ha cambiado significativamente.
Sadoc Chongo
Sí, mucho, muy grande. Algo que miraban con mucho humor cuando llegamos nosotros a Escocia fue que la gente decía: «Bueno, ahora vienen ustedes. Pues nosotros fuimos quienes fuimos a Latinoamérica y trabajamos en traducciones bíblicas, trabajamos en fundaciones de colegios, orfanatos, y ahora vienen ustedes aquí a reavivarnos, a reevangelizar», decían algunos.
Pero creo que es entender también cómo los tiempos e ideologías han entrado con mucha fuerza, que los valores bíblicos o la fe, el evangelio, lamentablemente han pasado a un segundo plano por mantener esta idea de ser políticamente correcto dentro de una sociedad.
Pero dentro de todo esto, lo que ha ocurrido es que vemos una generación ahora en el Reino Unido se le llama «the quiet revival», porque estamos viendo regresar a jóvenes, una generación de jóvenes explorando la fe, siendo curiosos por conocer del Señor. Y esto es algo muy alentador.
Son esta misma generación de jóvenes que se sienten decepcionados por las estructuras sociales, por la cultura, por la propia ideología en la que han crecido ellos mismos, y que están abiertos a escuchar qué está pasando, qué tiene la fe que ofrecerles, qué ofrece el evangelio a sus vidas. Y vemos jóvenes llegando al evangelio y viviendo una fe radical, viviendo un discipulado radical, marcando la diferencia grandemente ahora en el Reino Unido, como no lo hicieron sus padres, como no lo hicieron los abuelos, como no lo hicieron sus bisabuelos.
Definitivamente el Señor está ahí. El Señor sigue con su iglesia. La iglesia puede estar adormecida un poquito, pero sigue siendo la iglesia y el cuerpo de Cristo. Y yo creo que el Señor sigue moviéndose, y se está moviendo de una manera muy especial entre los jóvenes. Vemos a jóvenes alejándose de redes sociales, buscando estar más presentes, buscando encontrarse en centros de adoración, en iglesias, en grupos de estudios bíblicos. Esto no había pasado en los últimos 50 o 60 años y está comenzando a ocurrir. Entonces creo que hay una oportunidad muy especial ahora en el Reino Unido también.
David Puerto
Así como en Hechos 10. Dios estaba obrando en la vida de Pedro, de su mensajero, pero Dios también está obrando en Cornelio, en su familia. Dios está obrando antes aún de que obreros lleguen a ciertos contextos, a ciertos lugares. Y esta desilusión de la vida o de las creencias que predominan en una cultura es una puerta abierta para que la iglesia predique que, en un sentido, la Iglesia cristiana evangélica es contracultural, pero al mismo tiempo el evangelio es supracultural; que los que buscan van a encontrar respuestas a las preguntas más profundas de la vida.
Y qué alentador escucharte, Sadoc, que vienes de ministrar en esos contextos durante varios años y dices: «Dios está haciendo cosas increíbles ahí».
Ahora, pensando en la juventud en los países que ministraste, pensando en la juventud latinoamericana, ¿cuáles serían diferencias significativas que tú ves? Y hago esta pregunta en términos espirituales o culturales o desde el acercamiento que tú pienses adecuado. Pero muchas veces en América Latina pensamos: «Uy, ¿cómo me voy a ir a meter yo a Europa a predicar el evangelio?», o a estos contextos de países muy desarrollados económicamente o que tienen mucha historia, mucha riqueza cultural, ¿Cómo podemos llegar ahí? Hay muchas diferencias. Es como otro mundo, ¿Cómo entiendes esto?.
Sadoc Chongo
Yo, algo que he logrado entender a través de nuestra experiencia, es que una de las principales diferencias que existen entre nuestro entender de la misión, cómo ocurre aquí y cómo ocurre ahí, en este contexto europeo, es que, por ejemplo, el joven europeo está buscando pertenencia antes de creer. Le llaman belonging before believing, pertenecer a algo. Y cuando como iglesia trabajamos desde este contexto; en lo que invertimos esfuerzo es en relaciones, crear comunidad, invertir en las personas sin ningún interés, teniendo una amistad muy honesta, abriendo brazos sin agenda escondida. Y la gente se da cuenta cuando vienes con agenda.
Yo creo que lo que ellos necesitan es tener este sentimiento de pertenencia, decir: «Tú eres de aquí, tú perteneces, hay un espacio para ti, eres bienvenido. Explora, conozcámonos, caminemos juntos». Y algo más que yo he llegado a entender es que el discipulado comienza en la puerta de la escuela, en la parada del autobús. O sea, no comienza a partir de que mis jóvenes vienen a mi iglesia, levantan su mano, oran conmigo. No, el discipulado comienza en la calle. Y lo vemos, y tal vez es un elemento que hemos visto en los evangelios, Jesús va, encuentra, llama, invita a caminar a sus discípulos desde los lugares de oficio, desde donde estaban, pescando con las redes, cobrando los impuestos. Y desde ahí comienza el discipulado, desde ahí comienza el caminar.
Y en ese proceso de caminar juntos, entender que Dios y el Espíritu Santo harán su obra. Entonces, yo creo que algunas veces hemos entendido, en un contexto latinoamericano, que comenzamos a discipular a nuestros jóvenes una vez están adentro de nuestras iglesias, y generalmente lo reducimos a un programa, a un cursillo, mientras que el discipulado, el caminar con las personas, ocurre desde que nos encontramos en la parada del bus o en el supermercado, en el partido de fútbol. Desde ahí empezamos a caminar con las personas. Es invertir en relaciones genuinas y confiando en que lo más difícil lo hará el Señor, que es transformar el corazón, cambiar convicciones, tomar nuevos caminos. Eso lo hace el Señor.
Entonces, nuestro mayor esfuerzo debe estar en invertir en las vidas de las personas, crear espacios para que este encuentro se dé. A veces no va a suceder por sí solo; uno tiene que planear, hacer que la iglesia ponga los pies más afuera, camine un poquito más hacia fuera y no que todo esté dirigido hacia adentro, hacia nuestras cuatro paredes, sino que la misión ocurra más allá. Entonces, creo que esas han sido las diferencias culturales; las entendemos muy bien. El contexto europeo tiene muchas ideologías, una influencia mucho más liberal en su entendimiento de muchas cosas. Pero yo creo que lo que las personas están buscando es este sentido de pertenencia, de tener un propósito y caminar en eso. Yo creo que la iglesia ahí tiene su oportunidad de decir: «Nosotros seguimos acá, perteneces acá», abrir los espacios y caminar con las personas. Creo que así es como ocurre muchas veces la misión.
David Puerto
Entonces, tú dirías, Sadoc, que la estrategia o el enfoque que te ha ayudado a conectar el evangelio con los jóvenes, las familias, las personas con las que has ministrado en Europa, las que has intentado alcanzar y servir, es realmente crear honestamente y con transparencia estas relaciones, que estas relaciones perduren a largo plazo, independientemente de si ellos toman una decisión por Cristo o no. Pero tú dirías que principalmente es eso lo que hay que hacer. ¿Qué otras cosas añadirías a esta ecuación para que las personas escuchen el evangelio?.
Sadoc Chongo
Yo creo que un elemento que nosotros como latinos tenemos como creyentes desde nuestra fe es este elemento de vivir nuestra fe de manera pública, de vivir nuestra fe en todos los contextos de nuestra vida. Tomamos decisiones guiadas por el Señor, reaccionamos en situaciones guiados, pedimos la dirección de Dios. Yo creo que esta parte de vivir la fe así, sin tantas caretas, también nos ayuda en nuestro caminar en un contexto como este, europeo. Puede ser chocante algunas veces. Yo recuerdo muchas veces cuando invitaba gente a comer, les decía: «¿Está bien si oramos? ¿Me permites orar?». A algunos les puede parecer, «¿Qué es esto? Ya vamos a levantar la ofrenda o qué va a pasar acá», pero creo que estos elementos de vivir la fe, un simple «gracias a Dios por este lindo día», a veces puede sonar muy chocante en un contexto europeo. Pero creo que también hay un elemento que nosotros tenemos, que es reconocer a Dios en cada esfera de nuestra vida, y que la gente, cuando se acerca a conocerte, se acerca a conocernos, conoce quiénes somos abiertamente; y tampoco estamos escondiendo nuestra fe; la vivimos muy abierta.
Entonces, creo que eso también genera conversaciones, eso genera curiosidad, eso genera oportunidades. Creo que hay un elemento que tenemos como latinoamericanos, que hemos crecido, que podemos llevar muy bien a las iglesias en un contexto europeo: es vivir la fe, vivir la fe en cada esfera de nuestras vidas. Muchas veces la vivimos sin muchas máscaras. Entonces, yo creo que ese es un elemento que puede llegar a animar y desafiar también al mismo creyente europeo, al mismo creyente británico en mi contexto. Yo recuerdo muchas historias con mis propios hermanos de la iglesia en donde una simple oración por algo les impactaba. Pero es esto, esta parte de caminar juntos, de discipularnos, de ir creando comunidad.
Yo creo que hay un elemento en el que también nosotros podemos fortalecer a la iglesia europea viviendo nuestra fe, practicándola, caminando con ellos con mucha humildad, con mucho respeto. Pero creo que es regresar un poco hacia esto que es tan importante,de invitar al Señor a que camine con nosotros en cada esfera de nuestra vida. Entonces, ese sería algo, creo que yo apuntaría mucho, un elemento que podemos llevar como latinoamericanos.
David Puerto
Yo creo que es una excelente reflexión para los que están por salir al campo misionero o aquellos que tienen una aspiración a salir al campo misionero, o aquellos que se mudan por trabajo, o por empleo o por cualquier razón, pero también al mismo tiempo ser intencionales aquí en nuestro contexto de vivir nuestra vida cristiana en todas las áreas de nuestra vida, no solo los domingos en un culto, un servicio dominical.
Pero hablando específicamente de la experiencia que ustedes han tenido como familia sirviendo en el campo misionero, ¿cómo ha impactado el salir de Latinoamérica y vivir en otro contexto tu fe, tu visión de la misión y también esta perspectiva de la iglesia global?.
Sadoc Chongo
Yo creo que algo que se ha fortalecido es que la misión de Dios está ocurriendo, y está ocurriendo en todos lados. No podemos enfrascar la misión de Dios bajo nuestros propios estándares, o mi propia agencia, o mi propia denominación o mi propia iglesia. La misión de Dios está ocurriendo ahí afuera. Y cuando uno va a contextos como el Reino Unido, muy pronto te das cuenta que la misión de Dios está ocurriendo, que un tiene que dar un paso hacia atrás y ver lo que Dios está haciendo en la comunidad y con las iglesias locales, y que juntos podemos ir descubriendo lo que Dios está haciendo en nuestro comunidad o en nuestra ciudad y participar.
Entonces, creo que después de estos años le hemos dado mucho valor a la participación, al trabajo en equipo. Creo que es un elemento que es muy vital en la misión en contextos como Europa. Tenemos que trabajar como un equipo, tenemos que trabajar como iglesia. Yo me encontraba en situaciones que para mí como latinoamericano fueron incómodas en un momento: estar predicando y tenía episcopales, católicos, bautistas, presbiterianos, tenía todas las iglesia delante de mí, y estar compartiendo entre ellos, y decía: «Bueno, está es la misión, aquí está ocurriendo. El Señor se está moviendo entre todos nosotros. No podemos ponerle bandera, no podemos ponernos un color o una denominación a la misión de Dios». Muchas veces lo que se requiere de nosotros, es detenernos y preguntarnos en dónde está el Señor y cómo podemos participar en eso.
Pero creo que hay muchas lecciones aprendidas a lo largo de nuestros años sirviendo, y una tal vez de las más valiosas es caminar con mucha humildad, reconociendo al otro, amando al otro a pesar de nuestras diferencias culturales, a pesar de las distancias, entender que también en la otra persona está la identidad del Señor, la imagen de Dios. Y que en ese contexto de humildad también es cuando escuchamos y reconocemos la voz de Dios, trabajando con otros líderes locales, entendiendo la iglesia, tomándonos el tiempo sin prisas por servir, por amar. Yo creo que esos van a ser elementos eternos de la misión: el servicio, el amor, la humildad. Es ahí donde Dios nos mueve y también se mueve. Entonces creo que esas son algunas cosas que valoramos en nuestra reflexión viendo atras estos años.
David Puerto
Y realmente los obreros que sean enviados por iglesias latinoamericanas van a entrar a contextos multiculturales de servicio. Y yo creo que es muy valioso lo que estás diciendo porque nos hace pensar, nos hace reflexionar, en que tenemos que estar preparados para un contexto multicultural, que no hay una cultura predominante que va a marcar el paso de la agenda de la misión de Dios globalmente, sino que a misión se va a construir en comunidad, y esta comunidad va a ser étnicamente muy diversa, en cuestión de idiomas, de culturas, de cómo resolvemos los conflictos, cómo nos comunicarnos, cómo nos tratamos. La distancia de poder que hay en las diferentes culturas. Y yo creo que como Iglesia Latinoamericana sí tenemos que estar reflexionando en estas cosas y pensando especialmente en cómo preparamos mejor a los que van a salir.
Y esto se conecta muy bien con la siguiente pregunta, porque en este contexto multicultural de la misión, algunos le llaman misión policéntrica, que no hay un solo centro de la misión, sino que hay muchos centros de la misión. El envío está sucediendo de todas partes a todas partes en un sentido, algunos han mencionado esto. Pero, ¿Qué oportunidades concretas ves para que más latinos sirvan en contextos similares en el que ustedes como familia han servido los últimos años?.
Sadoc Chongo
Yo creo que el Señor está moviendo a su iglesia de diferentes formas ahora en nuestros tiempos. Existe el modelo de envío mucho más tradicional que una agencia misionera, iglesias locales enviando, pero también hay mucho profesional saliendo, migrando hacia otras fronteras. Hay también una migración que es un poco más forzada de personas que no están deseando salir del país, pero se ven obligadas por razones de seguridad, de buscar más oportunidades. Está la migración de estudiantes internacionales que van a prepararse con una maestría, un doctorado a otro país. Y dentro de todo este movimiento, creo que ahí viene la iglesia del Señor, ahí viene el cuerpo de Cristo. Y creo que como iglesia local tenemos que invertir en estos movimientos, en esta movilidad, empoderar a las personas que están que están viviendo esta realidad.
Si tenemos un estudiante en nuestra iglesia que va a una maestría, a Inglaterra, a Japón, a los Estados Unidos, o cualquier otro país, creo que como iglesia tal vez podríamos trabajar más en empoderar más a estas personas. Si tenemos una familia que está migrando por temas financieros o de seguridad, creo que también podríamos empoderarles más, hay por ejemplo, ahora un curso en la iglesia de Brasil está creando que es para para la migración, y decir, bueno, como sea que ahora migres, queremos preparar, e invertir en las familias que van a migrar y a moverse. Y también está, pues, el modelo que es el más tradicional de envío de obreros, de estos obreros que han invertido años en su preparación, que han invertido entrenamiento, etcétera.
Yo creo que también es muy necesario que ocurra, que necesitamos que la iglesia siga invirtiendo en capacitar, en entrenar a líderes para su envío, el empezar a aprender un nuevo idioma, el empezar a tener cursos de inteligencia emocional, de migración, de movilidad humana, de inteligencia cultural, también de adaptación cultural. Yo creo que eso es muy, muy valioso y está ocurriendo, es una realidad, como tú lo mencionabas. Vivimos en un mundo hiperconectado y el contexto, por ejemplo, el europeo es un contexto muy pluricultural, tenemos de todos los países, tenemos de todas las culturas, y a veces la misión está ocurriendo en esos contextos, en contextos de un trabajador latinoamericano llegando a trabajar a Edimburgo con una empresa, un estudiante en Glasgow. Ahí está ocurriendo también la misión.
Entonces yo animaría mucho a nuestras iglesias latinas a invertir, a invertir no solamente en estos obreros que tienen un llamado por las misiones, sino también aquellos que están saliendo, aquellos que están cruzando las fronteras por x o y razón, empoderarles como iglesia y darles la bandera, decir: «Okay, tú te vas a trabajar de programador a este país, pero sabes que primero tú vas siendo parte del cuerpo de Cristo y el Señor te está moviendo». Yo creo que eso es algo que podríamos, de manera más intencionada como iglesia, acercarnos más a esos.
David Puerto
Y sería superinteresante no solo tener procesos y caminos que lleven al envío de obreros vocacionales de manera tradicional, que sean sostenidos por la iglesia y contactos del misionero enviado, sino también a un pastor argentino, escuché decir equipo de apoyo, que alguien se mude a esa ciudad en este país del sureste asiático, de Medio Oriente, del norte de África, acompañando a este, digamos, equipo pionero, pero no va bajo la función de un predicador o un misionero vocacional, sino va bajo la función de un empleado, de una organización, una empresa o un emprendimiento, pero que se une a este equipo.
Entonces, podemos decir, Sadoc y varios están hablando de esto en el mundo misionero actual, que ya no hay una sola respuesta para la necesidad de compartir el evangelio. El único camino no es la misión tradicional de manera vocacional, sino que hay una enorme diversidad de caminos. Y has mencionado muchos: un trabajador, un empresario, un emprendedor, un estudiante. Podemos hablar de jubilados también, migrantes por causas naturales o de seguridad. Pero ¿cómo la iglesia puede empoderar a estos hermanos y hermanas en estos caminos de la misión? Por eso también, cuando vemos estadísticas del envío misionero, yo digo, podemos manejar estadísticas del envío misionero tradicional, que vocacionalmente salen como misioneros, pero es muy difícil manejar la salida de cristianos que tienen una mentalidad de reino, que van a esos lugares, van a trabajar en una empresa, son contratados por una empresa o están comenzando un emprendimiento en esa región del mundo, o se mueven por asuntos de tecnología, como dices, algunos países asiáticos que dan visas para programadores, para desarrolladores técnicos, web o lo que sea en el mundo tecnológico. Pero qué importante es que la iglesia abrace esta visión, porque abre puertas, de manera impresionante, para toda la gente de la iglesia, no solo para unos pocos elegidos.
Sadoc Chongo
Exactamente. Yo creo que esta comprensión de esta oportunidad que tenemos nos da la oportunidad, tanto la iglesia que estamos de este lado del mundo, donde se nos están yendo estudiantes o hombres de negocios, empoderarles, capacitarles, afirmarles en su llamado misional, en su propósito en el reino a través de las formas en como se están moviendo y también del otro lado. La iglesia también tiene una oportunidad de acogimiento, de acoger estas familias y de invitarlas a participar junto con ellos.
Yo recuerdo muy bien en nuestro tiempo en Escocia, ya en nuestros últimos años, empezamos, nuestra comunidad empezó a recibir migración de Ucrania, muchos ucranianos y también de países africanos, Uganda, Nigeria, y muchos de ellos venían ya con una fe y una visión de reino muy fuerte. Y lo único que teníamos que hacer como iglesia local era abrazarles, darles la bienvenida, muchas veces apoyarles con enseñarles cómo se vive en el Reino Unido.Y creábamos cursos como iglesia y decir cómo se vive en el Reino Unido, y les enseñábamos a abrir una cuenta de banco, cómo se compra un chip telefónico, cómo te das de alta en el médico local, etcétera. Entonces, ser bendición también hacia ellos, y ellos se convirtieron en una bendición automáticamente solo por ya estar ahí en la comunidad. Entonces, nuestra escuela dominical pasó de tener cero niños a tener siete niños un domingo. Que era un francés, un griego, dos africanos y nuestros dos hijos, guatemaltecos, mexicanos, ahí de un domingo a otro.Por el tema de la movilidad, por el tema de gente que va con una visión de reino, como tú lo mencionabas. Entonces, yo creo que hay una gran oportunidad que tenemos ahí. Empezar a observar estos movimientos de las personas y acompañarles, empoderarles como iglesia y encontrar oportunidades de misión junto con ellos.
David Puerto
Como leí en el material Explore que tiene Vía Naciones, que dice lo que buscamos en impulsar a la iglesia a la misión es que seamos creyentes globales, porque nuestro Dios es un Dios de propósito global, que estemos donde estemos y hagamos lo que hagamos, nosotros busquemos ver a Dios siendo exaltado por todas las naciones. Y eso no requiere un título. Tienes a Cristo en tu corazón, tienes su misión en tu vida y eso lo podemos extender local y globalmente también.
Para cerrar, Sadoc, realmente hemos hablado de cosas muy importantes para la iglesia en América Latina en nuestro tiempo, en nuestros días. Pero pensando específicamente en jóvenes latinoamericanos que sienten esta inquietud hacia la misión global de Dios, que tienen una aspiración para decir: «Yo quiero servir al Señor transculturalmente». Y claro, vivimos en un tiempo en América Latina donde las puertas de nuestros países están abiertas al mundo y el mundo tiene abiertas las puertas a nuestros países, aunque de un país a otro cambia geopolíticamente la historia, pero pensando en esos jóvenes latinos creyentes evangélicos de nuestras iglesias que quieren participar pero no están seguros de dar el siguiente paso, ¿qué les dirías? ¿Cómo los animarías?.
Sadoc Chongo
Primeramente yo creo que animaría a todo joven o a toda joven también a invertir en su preparación. Creo que hacerte de herramientas, ya sean académicas, técnicas, algún oficio, alguna forma en la que te pueda abrir la oportunidad a servir a otros o a conectar con otros. Y también creo que es importante, a la hora de salir, salir con herramientas; si es posible prepararse teológicamente, creo que es bueno, o tener un curso de misiones o de inteligencia cultural o de adaptación cultural, todas esas herramientas suman, idiomas, aprender idiomas también, y acercarse, acercarse a agencias, acercarse a misioneros, hablar de esto con sus líderes, con pastores, con pastores y personas que tengan una visión del reino. Porque a veces, pues lamentablemente, hay jóvenes que se encuentran desanimados porque la primera voz que encuentran es una voz de no, de cancelar todas esas ideas. Entonces yo diría, habla con personas que tengan esta visión de reino, que crean que Dios está moviendo a su iglesia alrededor del mundo para cumplir su misión, para alcanzar a otros. Y al mismo tiempo, en este caminar con otros, en este escuchar la voz de otros, en este conectarse con agencias, yo creo que el Señor va a ir puliendo ese deseo, va a ir afinando ese deseo y ese propósito.
A veces ocurre en cuestión de un año y Dios se tiene ya en otro país y sirviendo, y a veces ocurre en cuestión de años. Hay veces que vas a verlo cumplido en seis años, cinco años, y creo que también, cuando hablamos de estos jóvenes, a veces son los jóvenes que están ya comprometidos en su iglesia local, son jóvenes que Dios ya está usando, muy rara vez vas a ver alguien que Dios use que no lo ha usado antes en su propio contexto. Entonces, yo creo que ya son jóvenes que Dios está usando en su contexto actual y que Dios ya está formando, ya Dios está rodeando de personas.
Entonces, tal vez decirles: «Bueno, rodéate de estas personas que tengan una visión global de la iglesia, de la misión de Dios, y empaparse más de ellos, prepararse, invertir en preparación, invertir en ser mentoreados por otros, caminar junto a otros, informarse». Yo creo que esas serían mis primeras reacciones, y animarles a que en su caminar sigan creyendo que el plan de Dios sigue ocurriendo, que tarde o temprano el Señor nos invita a participar dentro de él. A veces nos va a invitar a participar en algo local. A veces el Señor nos va a llevar a cruzar culturas, a cruzar fronteras. Pero es Él el que va abriendo el camino, es Él el que va marcando los ritmos también. Pero en lo que eso ocurre, seguir sirviendo al Señor, seguir creyendo, rodearse de mentores, hacerse de herramientas cuantas posibles se pueda. Y creo que esas serían mis primeras impresiones o consejos para alguien que está con inquietud en su corazón.
David Puerto
Excelente, Sadoc. Y la misión de Dios es para todos los creyentes. Y nosotros entendemos que Jesús llamó a sus discípulos. Cuando llamó a Pedro, dijo: «Sígueme, te haré pescador de hombres». Entonces, realmente el llamado a seguir a Jesús, el llamado al discipulado cristiano, no está desconectado de la misión, está unido a la misión y es un privilegio participar de lo que el Señor está haciendo en nuestro contexto, pero también entendernos como parte de algo mucho más grande. Así que, Sadoc, muchísimas gracias, que el Señor le siga usando y dirigiendo a ti, a tu esposa, a tu familia y también a la organización con la que sirves, Latin Link, que ha sido una bendición para América Latina, en movilización, en capacitación. Así que el Señor le siga usando.
Sadoc Chongo
Muchas gracias, David, ha sido un gusto. He disfrutado mucho la conversación y también he aprendido mucho de esta conversación. Así que gracias.
David Puerto
Muchísimas gracias a Sadoc y gracias a todos ustedes por estar con nosotros también en este espacio donde nos reunimos con amigos alrededor de una mesa, con un cafecito, a conversar acerca de la misión de Dios, lo que el Señor está haciendo aquí en América Latina y hasta los confines de la tierra. Y si te interesa saber más, puedes acercarte a organizaciones como Latin Link o Team Latinoamérica y hay muchas más en nuestro continente que te pueden orientar. Y la misión que tenemos como organizaciones cristianas es servir a la Iglesia Latinoamericana para que activamente participe de la misión de Dios en todas las naciones. Y lo que anhelamos es que la tierra sea llena del conocimiento de la gloria del Señor, como las aguas cubren la mar. Así que ánimo, que el Señor te bendiga en tu jornada y nos vemos en una próxima entrega de este podcast.