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David Puerto
Bienvenido nuevamente a este espacio. Es un gusto que nos acompañes acá en este podcast de Team Misiones. Este es un espacio donde hablamos con amigos acerca de la misión de Dios, y lo que queremos hacer es ayudarte a pensar en cómo la misión de Dios avanza no solo en nuestros países, en la región latinoamericana, en el mundo de habla hispana, sino en todas las naciones, hasta lo último de la tierra.
Así que en esta mesa nos sentamos con diferentes personas, con sus propias historias, maneras diferentes en que Dios las ha usado para expandir su misión. Y en esta ocasión nos acompaña mi buen amigo Julio César. Julio César, gracias por estar con nosotros hoy.
Julio Cesar
Muchas gracias, David, por invitarme a conversar contigo sobre este tema que genera mucha pasión, que es muy interesante y que el Señor nos ha permitido de alguna manera participar en este ministerio.
David Puerto
Muchas gracias, Julio César. Y vamos a estar conversando con Julio César acerca de esa conexión entre fe, la misión, pero también el liderazgo empresarial, en este mundo globalizado. La idea es que siempre comenzamos, Julio César, con información sobre tu vida. Cuéntanos un poco de ti, cómo llegaste a la fe y también cómo llegaste al mundo empresarial.
Julio Cesar
Perfecto, David. Bueno, mira, soy el segundo de cinco hermanos. Vengo de un hogar integrado, de un hogar sencillo, diría yo, donde de alguna forma mi papá y mi mamá trabajaban. Por circunstancias de la vida, siendo yo el segundo de los hermanos, me tocó jugar el rol de líder dentro de mi familia y dentro de mis hermanos.
Yo diría que aprendí desde muy temprano a servir a mis papás, a servir a mis hermanos y digo que todavía de alguna forma tengo algunas responsabilidades que no me las han endosado, sino que de alguna forma las he adquirido de manera voluntaria.
Hoy digo yo que vivo en un esquema quizá diferente al que yo le llamo el petit comité. El petit comité de alguna forma empieza a estructurarse cuando me caso. Continúa con el tema de mis dos hijas, y luego con el matrimonio de las dos hijas, y luego los dos nietos, y sumarle a este petit comité que mi suegra vive con nosotros.
Entonces, ese es el petit comité, así le llamamos todos como familia. Y diría yo que la vida familiar está hoy conformada por estas personas que te he mencionado y es para quien de alguna manera sirvo en mi casa, y para quien de alguna forma yo digo es la gente que estimula el que yo haga lo que hago y que trabaje en lo que trabajo, ¿me explico?.
En la vida, construyendo un poco sobre la vida laboral y cómo empieza el tema empresarial. David, yo trabajo desde los 12 años de edad, en los fines de semana, y luego cuando ya paso a tener 14, 15 años, el ganar todos los cursos en el colegio, el premio era el permiso para poder trabajar.
Entonces me esforzaba mucho en eso y, amarrado a eso, pues viene la parte académica donde me gradúo de diversificado, termino la universidad con una licenciatura en administración de empresas, luego una maestría en liderazgo organizacional y también una certificación en coach. Todo esto en paralelo, de alguna forma, al trabajo.
Yo siempre digo que los dos primeros años de universidad fueron muy fáciles porque tenía un trabajo de 7 a 4 de la tarde y a las 5:30 ya estaba en la universidad y parecía colegio. Los demás ya fueron un poco más cuesta arriba, pero gracias a Dios los logré terminar.
Y luego, en ese proceso de formación académica, creo que el Señor me bendijo ubicándome en empresas, en grandes empresas con grandes marcas, con buenas personas, que me permitieron de alguna forma desarrollarme como un profesional dentro de estas organizaciones, ocupando posiciones de liderazgo y de responsabilidad importantes, que me permitieron desarrollarme dentro de esto.
Yo creo que, regresando un poco a mi familia, pues mi familia nunca nos exigió ni nos guió, digamos, a los hermanos para que nosotros tuviéramos una religión, por llamarle de esa manera específica, sino que tuvimos libertad en ese proceso. Más esa libertad en algún momento nos hizo, como hermanos, que estuviéramos un poco dispersos en diferentes cosas.
Pero a lo largo de la vida he entendido que el Señor tiene un lugar para uno y te ha buscado y te sigue guiando en ese proceso.
En un tiempo de la adolescencia, donde nosotros como amigos de barrio, diría que como 50, 60 amigos, tuvimos un grupo cristiano, se llamaba Grupo Cristiano Católico ama y comprenderás, donde nosotros mismos, los que nos considerábamos más adultos, más serios, lo dirigíamos y lo organizábamos, y estábamos bastante bien organizados hasta que de alguna forma empieza a ser un poco dificultoso o complejo para los padres de algunos de los que estábamos ahí, porque habían hombres, habían mujeres, y entonces había temor de que, siendo adolescentes, pudiera pasar algo.
Es difícil de comprender esa parte, pero luego conocí a Susy, quien es hoy mi esposa, y creo que ahí fue donde de alguna manera yo, después de recorrer camino viendo diferentes lugares, entendí perfectamente lo que significaba el recibir a Jesucristo como tu Salvador. Sí. Y es así como me hago cristiano, o es como de alguna manera confirmo, que hay un Jesucristo en el que yo creo.
Y me termina también de confirmar que, por ejemplo, los valores que en mi casa me habían dado eran suficientemente buenos y congruentes, con lo que el Señor Jesucristo predicaba.
Esto en la vida empresarial me permitió sentar bases bien sólidas porque las posiciones importantes dentro de las empresas, David, también llegan con un buen cúmulo de tentaciones, sos joven, estás soltero, tenés carro, ganas bien, sí, todo ese tipo de cosas. Y es donde empezás a pasar a estar en prueba, de alguna forma.
Y obviamente mucho más cuesta arriba cuando ya estás casado, cuando ya te volvés atractivo, sin que seas guapo, pero te volvés atractivo en esos procesos. Pero gracias a Dios creo que tengo mucha claridad en ese sentido, y en las empresas, yo siempre he dicho que las compañías son lo que son sus jefes, lo que son sus gerentes.
Y en serio, David, si el jefe o el gerente es borracho, ladrón, mujeriego, haragán, toda solvencia moral la pierdes para poder exigir a tu gente. Y lo mejor que te puede pasar en una organización secular, digamos, es poder predicar con el ejemplo y que la gente tenga la claridad de quién eres, qué haces, sí, y cómo eres ahí y cómo eres en cualquier otro lado.
David Puerto
Gracias, Julio César, por compartirnos esas cosas que son personales, son como el Señor ha ido diseñando tu vida también, y todo suma: los fundamentos en la casa, este grupo que se formó, de jóvenes, hombres, mujeres ahí en la comunidad, y cómo esas cosas fueron formando a la persona que llegas a ser.
Ahora, ¿cómo entiendes la relación entre la fe cristiana y el ejercicio de liderazgo empresarial? Yo creo que comenzaste un poco a tocar ese tema, pero de manera concreta, en tu experiencia, ¿cómo conectas estas dos cosas?
Julio Cesar
Mira, yo creo que mi generación, e incluso es posible que algunas anteriores, hayamos sido enseñados de manera errónea. Porque no necesariamente se relacionaba tu trabajo con la iglesia, sino que de alguna forma te enseñaban a vivirlo de manera separada. Lo cual es un error, por supuesto.
Eso no lo entiendes tú sino hasta que has recorrido camino. Lo único que hace la diferencia, que es fuerte y es tangible, justamente es el cómo te comportas en la empresa. Y si en tu empresa hay gente que va a tu iglesia, pues la gente va a saber, que eres exactamente la misma persona en cualquiera de los dos lugares, pero no necesariamente dentro de la empresa te vuelves un promotor del evangelio. Sino que nos enseñaron a separar las cosas.
Yo creo que cuando entiende uno, cuando comprende cómo debe vivirse la vida cristiana, y que no está separada de tu vida personal y mucho menos de tu vida laboral, es cuando de alguna forma empiezas, a ser un promotor, y a identificar personas que de alguna forma tienen una necesidad particular que tú no puedes resolver, pero que con la ayuda del Señor seguramente puedes ayudar a resolverlo.
Hace algunos años tuve la oportunidad de estar en un seminario que impartió Douglas Livingston, amigo, y el seminario se llamaba Mi trabajo es mi ministerio, y el título y su contenido me parecieron sumamente interesantes porque creo que el Señor lo que nos da es la oportunidad de, a donde vayamos, lo veamos como un ministerio para servirle a Él.
David Puerto
Si, en un sentido algunos de los reformadores hablaron del sacerdocio universal del creyente, y realmente la vida cristiana no se vive solo los domingos. Y como mencionabas, en los trabajos, si es una empresa o un banco o una cafetería, hay personas que llegan con necesidades.
Entonces, de lo que estás lleno vas a compartir también, como dice Romanos capítulo 5, el amor de Dios ha sido derramado en sus corazones por medio del Espíritu Santo, y abunda para los demás para generar esas conversaciones espirituales, esas preguntas que no sabes cómo van a afectar la vida personal de alguien.
Y Dios los pone ahí en el camino, en contextos donde a lo mejor el pastor de una iglesia nunca va a llegar.
Así que pensando en esto, desde tu experiencia laboral, Julio César, ¿qué oportunidades ves para que empresarios cristianos sean parte de la misión de Dios, se involucren en la misión de Dios y puedan llegar a la conclusión de decir: «Yo soy un instrumento de Dios para su misión a través de lo que Él me ha dado en el trabajo, en la empresa, un emprendimiento»?
Julio Cesar
Cuando leía esta pregunta, David, fue, creo yo, que de las preguntas más interesantes que encontré en este proceso, porque lo primero que descubrí fue que yo veo esto totalmente a la inversa. La oportunidad no es para el empresario, la oportunidad es para la institución cristiana en este caso.
Y entonces me puse a pensar qué oportunidad tienen las instituciones cristianas para atraer a un empresario para que se involucre así, y no que el empresario se sienta atraído.
Y entonces es un poco como ser un poco empático, y pensar un poco como los empresarios piensan.
Primero yo creo que los empresarios cristianos no desconocen la necesidad que existe en el mundo, que existe alrededor de su trabajo, en su trabajo, en su barrio o en el sector donde están ubicados. Yo particularmente creo que lo conocen.
Por ejemplo, seguramente los empresarios entienden perfectamente cuando Jesucristo hablaba en la parábola del hijo pródigo, lo que se estaba diciendo en la parábola del hijo pródigo cuando el papá sale al encuentro del hijo. Es que estaba perdido y el papá estaba feliz porque el hijo está regresando. Y los que están perdidos, es el gran objetivo que tiene que ver con las misiones.
Y el otro es el ejemplo que Jesucristo da con las 99 y la oveja extraviada. Deja las 99 por ir por la oveja extraviada.
Particularmente creo que los empresarios entienden esa parte.Pero tienen una mentalidad estructurada. Entonces yo creo que los empresarios han sido formados de cierta manera que es bien difícil que se salgan de su esquema, que les permite a ellos no requerir más que solo una invitación, sino requerir algunas otras cosas para sentirse seguros y para también comprender que lo que puedan hacer, o dar, se está usando de buena manera.
Yo particularmente creo que las instituciones cristianas debieran de tomar del mundo empresarial todas las herramientas que se tienen.
Seguramente un empresario, si una institución se acerca con él para pedirle apoyo, le va a hablar de: «Mire, quiero ver su plan estratégico, Quiero ver cuál es el estado de resultados de la institución, cuál es la visión de la organización, hacia dónde van», el presupuesto que tienen o el presupuesto que necesitan, con qué estructura lo van a cumplir.
Lo otro es qué rendición de cuentas hay, qué reportes voy a recibir y cada cuánto lo voy a recibir. También es importante definir cuál va a ser el rol del empresario en el momento de involucrarse en esta organización.
Entonces, yo particularmente en esto, David, creo que las instituciones cristianas debieran, uno, si es factible, incluir dentro de su estructura ejecutiva, hablemos de junta directiva o alguna cosa así, o alguna figura parecida, a empresarios activos que tengan una participación activa dentro de la organización y que de alguna forma se abra la puerta para que se estructure, porque mira, no hay ninguna diferencia, por lo menos para mi, de una iglesia o una institución cristiana y una empresa.
Debe haber un plan hacia dónde vamos.
David Puerto
Hay algunos componentes que no es porque sea una organización cristiana que no se necesiten, que el mundo empresarial lo tiene.
Julio Cesar
Sí. La tecnología, los software, las políticas, la gente debe saber dentro de una organización cristiana en qué su trabajo va a contribuir a los objetivos y las metas de la organización.
David Puerto
Ahora yo te hago una pregunta. Tú eres un empresario que tiene mucha experiencia, conoce las herramientas, y está esta organización cristiana, llamémoslo una agencia misionera o llamémoslo una ONG con el enfoque de personas vulnerables, víctimas de trata de personas o explotación sexual.
No quiero orientar mi pregunta más hacia tu voluntad de aceptar. Tú miras un proyecto y escuchas de este proyecto y se te presenta y dice: «Oye, ¿podrías colaborar?». Generalmente, digámoslo así, es para pedir dinero. Un empresario, tiene recursos o tiene contactos que tienen recursos, entonces nos va a proveer económicamente.
Pero quitando ese elemento económico, ¿cuál sería tu posición al escuchar una propuesta de una de estas organizaciones y cuáles serían las condiciones o los elementos sobre los cuales tú te basarías para decir: «Yo quiero participar en esto y me anima a escuchar esto», independientemente del enfoque que tengas? Pero ¿cuáles serían algunos condicionantes y tú estarías dispuesto a escuchar? Porque pienso en ti, pero pienso en muchos empresarios cristianos que hay a lo largo del continente que llegan los domingos a la iglesia y el lunes van a su trabajo, pero ninguna organización los toma en cuenta para participar activamente en la misión.
Julio Cesar
Mira, ¿qué he aprendido cuando te involucras en proyectos de ayuda social? Que mucha gente da para lavar su conciencia, algunas empresas aportan para construir una reputación y una imagen positiva de lo que hace su empresa. Eso hay mucho. Pero eso queda dentro del presupuesto filantrópicamente.
Yo invertiría de nuevo el tema, David. ¿Qué tan abiertas están las instituciones cristianas, no para aceptar condiciones del empresario que apoya, sino más bien para aceptar que el empresario tiene un punto de vista posiblemente diferente, pero que puede enriquecer el desarrollo de la misma institución?.
Cuando pienso en condiciones, pero puede ser básicamente algunas variables que se puedan considerar. Uno, es conocer el plan. Saber qué quieren hacer.
David Puerto
Primero, que tengan un plan.
Julio Cesar
Lo otro es conocer a la gente y el perfil de la gente que se dice que va a ejecutar ese plan. Y entonces dentro de ese plan, David, está la gente, los dineros, los tiempos y los responsables. Y eso es, te diría yo, elemental para que de alguna manera no se vea como una condición, sino miren, es parte de lo que de alguna forma al empresario puede entusiasmarlo.
¿Sabes por qué, David? Porque mira, puede ser que por temas de la vida personal de algún empresario en particular, él tenga un compromiso personal para ayudar a gente con problemas con el alcohol, porque tuvo alguna vivencia personal o familiar y entonces dice: «Yo quiero ayudar con esto». Y quizás para él sea suficiente.
Pero, ¿cómo está estructurada la mente de los empresarios? Quieren ver resultados, independientemente de lo que sea. Quieren ver que hay cambios.
Y lo otro, David, creo yo, y una condicionante es que todo el mundo lo decimos y a veces no todos lo entendemos, es: ¿por qué vamos a seguir haciendo lo mismo? ¿Qué va a pasar? Vamos a obtener exactamente el mismo resultado. Creo que hay una necesidad de evolucionar. Y el empresario la va a pedir. Es innato.
Y quizás aquí agrego un elemento más, David, pero también en el mundo de las instituciones cristianas hay competencia. Y entonces, David, te vas a involucrar en el proyecto que más confianza te dé, en el proyecto, si querés verlo de esa forma, que te convenció.El proyecto que te hace sentir diferente, que te compromete, y si querés verlo en lenguaje coloquial, el proyecto que te vendieron de mejor manera.
David Puerto
Pero todo eso tiene que tener estos componentes, ¿no?, que llamen la atención y que convenzan, no solo en un sentido económico, pero al final de cuentas que el empresario diga: «Yo creo que aquí puedo invertir tiempo, energía, pensamiento y recursos también».
Julio Cesar
Y no perder de vista, David, perdón que interrumpa, pero no perder de vista, pues cuando al empresario hay algún proyecto que le apasiona, involucra a su familia, y eso tiene un valor agregado mucho más fuerte.
David Puerto
Y en tu experiencia, tú eres parte de juntas directivas de diferentes organizaciones cristianas, así que lo que estamos hablando ahora lo haces con autoridad de la experiencia, no solo de lo que has escuchado, sino de tu participación.
¿Cuáles han sido como tus dos, tres principales aprendizajes en tu participación con organizaciones cristianas y siendo parte de junta directiva de organizaciones cristianas?
Julio Cesar
Primero, David, tienes que tener una paciencia enorme, o sea, una paciencia muy grande porque las instituciones están hechas o están formadas por personas. O sea, somos las personas las que de alguna manera hacemos la institución.
Y hay instituciones que están formadas por personas que llevan mucho tiempo en la organización. Y llevan tanto tiempo que no pasa nada, que no evoluciona e incluso que las personas llegan en algún momento a sentirse propietarias de la organización.
En ese sentido algunas veces me muestro como muy crítico porque debe haber evolución en las organizaciones. El mundo cambia, la forma de comunicarnos cambia, la forma de llegar a la gente también ha cambiado.
Ahí hay muchísima información, de cómo funcionan los jóvenes, los adultos, cómo funcionamos todas las personas. Y entonces, cuando se habla de un plan estratégico, es para todos.
Pero siguiendo tu pregunta, primero yo creo que debe haber unidad de criterio y pensamiento para ir hacia adelante. No necesariamente creo yo que todos tienen que estar totalmente de acuerdo, porque yo creo que en la discusión y en puntos de vista diferentes se enriquecen las cosas. Lo que sí creo que es mandatorio es apoyar lo que se decide.
No es decir: «Yo no estoy de acuerdo y por lo tanto adopto una actitud pasiva». No lo veo de esa manera, sino seguir para adelante.
Lo otro que he aprendido es que hay que hablar con claridad, y que hay que llamar a las cosas por su nombre. A veces se evita el conflicto, y no se tratan los temas de manera profunda, temas que están afectando a la institución como tal. ¿Por qué? Porque se evita el conflicto y el tema este no es personal.
David Puerto
Sí, es como somos cristianos, así que no discutamos.
Julio Cesar
«¿Sabes qué? Dejémoslo para otro día» o «esto no lo incluyamos en la agenda». Esas son las cosas que, o esos temas son los temas que hay que enfrentar pronto, porque no se van. Los problemas no se van. Los problemas continúan. Los guardas en tu gaveta, pero si al día siguiente llegas y abrís la gaveta, ahí están.
Otra de las cosas es que los recursos son limitados, siempre son limitados. Por lo tanto, debe haber foco, ¿En qué nos vamos nosotros a enfocar? ¿Para qué? Para hacer que el dinero rinda, para hacer que sea eficiente.
David Puerto
En un sentido, no puedes hacer todo, ni lo que quieres ni lo que sueñas; necesita enfoque, trabajo.
Julio Cesar
Lo otro es que no puedes gastar más de lo que te ingresa. Ese es un principio elemental.
David Puerto
Para la familia, para el negocio, para todo.
Julio Cesar
Entonces, deben haber objetivos, metas. De nuevo, esto puede ser un poco recurrente, pero la estructura, los tiempos, los responsables. Tú debes saber quién va a hacerse cargo de esta tarea, quién va a hacer lo otro.
En una organización donde todos son responsables, nadie es responsable. Entonces, debe haber una claridad de cuáles son las atribuciones de las personas que están en la estructura. ¿Qué se espera de él?. Y también, David, ¿qué se espera si no cumple con lo que debe de hacer?.
David Puerto
Que ahí viene el tema de la rendición de cuentas y los pasos después de la rendición de cuentas.
Julio Cesar
Exactamente. Y la evaluación de la gente. La gente que trabaja en una institución cristiana debe evaluarse su gestión como se evalúa en cualquier otra organización, no cristiana. ¿Por qué? Porque es importante para la misma persona, es importante para la organización y te permite validar si vas por el camino correcto.
Y la gente necesita saber, como te dije anteriormente, en lo que yo estoy haciendo para qué sirve, en qué está agregando valor o en qué está contribuyendo al objetivo.
Creo que esa parte es importante. Y lo otro, como miembro de una junta directiva, debes tener conocimiento pleno de lo que está pasando y conocimiento pleno también de lo que la organización está haciendo. Creo yo que hay que enfocarse en los detalles.
Debe haber sensibilidad para con la gente, porque como seres humanos las personas tenemos problemas. Pero hay una manera, creo yo, que funciona de atender los problemas de la gente preguntando: «¿En qué te puedo apoyar?» Sí, recorrer el camino, porque te permite, David, a lo que yo llamo tener solvencia moral.Atendiste las necesidades de las personas, de manera legítima, de manera genuina, sin perder de vista cuáles son las responsabilidades de las personas en ese sentido.
David Puerto
Y yo creo, Julio César, yo recuerdo muy bien que hemos tenido conversaciones antes, donde tú mencionabas que a los cristianos Dios nos ha capacitado con talentos y dones y tenemos la obligación de usarlos. Es un llamado, pero al mismo tiempo un impulso para usarlos.
Y la otra cosa que recuerdo de nuestras conversaciones es que los cristianos estamos llamados a hacer la diferencia en todo lo que hagamos.
Entonces yo a veces tengo la sensación de que por ser una organización cristiana, por ser una iglesia, es como dejemos pasar las cosas, dejemos pasar las cosas, no le digamos nada al hermanito porque se puede ofender o podemos entrar en un conflicto, como decías antes.
Y al final yo creo que los empresarios cristianos tienen mucho que aportar para que esta conversación sea un poco más profunda que eso.
En un sentido, nosotros los cristianos tenemos dones, talentos, capacidades, recursos, relaciones que podemos usar para invertir en el reino. Y Jesús habló de esto en sus parábolas, hablando de personas diligentes para realizar el trabajo e impulsar la misión.
Entonces, esta es una pregunta que te propuse, en nuestra conversación sobre esta entrevista: cómo un empresario puede usar su plataforma, recursos, contactos para impulsar la obra misionera. Pero escuchándote, yo digo: ¿cómo un cristiano puede hacer eso en general? ¿Cómo responderías a esta pregunta?
Julio Cesar
David, yo quisiera ante esta pregunta mostrarme de alguna manera muy optimista, muy optimista en cuanto a la recepción que tenga el empresario de la propuesta de un proyecto, porque justamente el empresario, como decía, si esto le apasiona, si esto lo compromete, si le ve potencial, si encuentra que el proyecto está en manos de gente que lo va a llevar a cabo, en serio el empresario se puede convertir en un gran promotor y vocero del proyecto.
Por eso te decía que cuando el empresario se involucra, involucra a su familia y entonces involucra también a la gente que trabaja con él.
Hay organizaciones que construyen casas, que hacen caminos, que todo ese tipo de cosas, y en más de una empresa he visto cómo el gerente general invita: «Miren, este día domingo hay la oportunidad de ir a construir una casa en tal lugar», y la gente se apunta.
En el caso de, digamos, cuando nosotros hablamos de las misiones, si bien es cierto creo que la gente debe tener un nivel de capacitación, un nivel de conocimiento teológico, de trato con la gente, el empresario puede ser un excelente promotor y un excelente vocero, o sea, tomar la bandera del proyecto.
Y ahí de nuevo es donde yo creo que, si la organización permite que el empresario se involucre, que el empresario sugiera cambios dentro de lo que se está haciendo, puede ser realmente muy valioso.
David Puerto
Y una de las cosas que viene a mi mente mientras te escucho decir esto, por ejemplo, en nuestra iglesia hay una joven que tiene una maestría, la hizo en un intercambio, se ganó una beca, se fue para Europa, estudió, ahora está de regreso y ella quiere salir al campo misionero.
Y es muy interesante porque una de las cosas a las que ella se quiere dedicar en su campo es un asunto profesional. Ella quiere trabajar en una organización no cristiana, lucrativa, pero en un contexto de poco acceso al evangelio.
Entonces, ¿cuál es la interesante conversación que está surgiendo de todo esto? ¿Qué empresarios aquí en nuestro contexto te pueden capacitar empresarialmente para que tú puedas ir, mudarte a un lugar con poco acceso al evangelio y tú puedas trabajar ahí con éxito, pero al mismo tiempo ser luz y sal en medio del contexto que Dios te pone?.
Yo creo, Julio César, que es muy importante el trabajo de gente empresaria de nuestras iglesias que pueden mentorear jóvenes, señoritas, que van a ser enviados por nuestras iglesias no como un misionero vocacional, sino como un emprendedor, un empresario, un hombre o mujer de negocios en contextos de poco acceso al evangelio.
Entonces, esta conversación aún me genera ideas a mí de cómo podemos ayudar a esta señorita, pero a otros jóvenes de nuestras iglesias para poder enviarlos bien mentoreados desde un punto de vista empresarial, y que surja de los mismos cristianos empresarios que tenemos cerca.
Julio Cesar
Yo creo, David, en esa parte, y es donde hay que entender que la forma de hacer misiones también ha cambiado.
La historia dice que antes yo tengo el llamado y entonces la iglesia lo bendecía, y el hombre o la mujer se iba a donde según él el Señor le había enviado, sin mayor herramienta, sin recursos, sin absolutamente nada.
Hoy, dentro de ese proceso de desarrollo de perfil, digamos, y lo que es la confirmación de la persona que está sintiendo el llamado, el primer paso es, bueno, formémoslo, capacitémoslo, busquemos los recursos para esta persona.
Porque hoy ya, como vos decís, yo creo que la vocación, independientemente del formato de cómo se envíe, debe existir, porque si no creo que no va a funcionar.
Pero es importante, si alguien va a un lugar donde no se habla el idioma español, pues va a tener que saber hablar inglés.Va a tener que ser un ingeniero mecánico, un técnico dental, pero hoy deben llenar esos requisitos porque es lo que le va a abrir la puerta a esos países o lugares desconocidos donde la gente lo va a recibir por el servicio que les va a dar. Y entonces ahí es donde va a aprovechar para predicar la palabra del Señor.
Yo creo que ese es un formato bastante entendido, pero creo yo que hay que trabajar en la parte de que necesita recursos. ¿Y quién debe darle esos recursos a la gente que tiene la vocación? Las iglesias, las instituciones cristianas, los empresarios, la familia. Pero es un tema integral, o más bien es una estructura integral que debiera de apoyar eso.
David Puerto
Y también es mucho más sostenible a largo plazo porque implica recursos para esos trabajos.
Ahora regresando a tu rol como empresario cristiano, ¿cuáles crees que son los mayores desafíos en América Latina respecto a la misión global que enfrentan los empresarios cristianos aquí en nuestra región, en nuestro contexto en América Latina?
Julio Cesar
Yo creo que el primero es sentirse que se le busca básicamente para que aporte dinero. Creo que ese es el primer tema que hay que considerar. ¿Por qué razón? Porque es posible que sea mejor buscarlo por los dones que tiene, por las capacidades que tiene, porque es un hombre exitoso.
Creo que el dinero vendrá después, pero creo que ese es un desafío: que entienda que no es por eso y que las instituciones entiendan también que no hay que ir a buscar a la gente por el dinero, sino por el valor agregado que le puede dar al proyecto como tal.
Lo otro es que se sienta realmente atraído por un proyecto misionero específico, que el proyecto esté tan bien estructurado que diga: «Eso es algo en lo que yo quiero apoyar».
Creo que la falta de información para tomar decisiones y presentarlo a su junta directiva también debe haber un poco de empatía en eso, porque mira, aunque sea el gerente general o sea el presidente de la junta directiva, su junta directiva le va a preguntar exactamente lo mismo que él preguntaría: «¿Cuál es el plan? ¿Cuánto nos va a costar en el año? ¿Qué vamos a lograr? ¿Para qué nos sirve?».
Y es donde vuelvo al tema de que somos las instituciones las que deben construir eso para que el desafío del empresario, porque el desafío es presentarlo ante su junta, porque nadie se manda solo. Ese es un principio también bien valedero.
Aunque sea el presidente de la junta directiva, los estatutos dicen que debe ser presentado a la junta directiva. Entonces, creo que son de esos desafíos, David, que son fuertes para un empresario en esto.
Es mucho más fácil para una persona individual decir: «Sí, saco de mi chequera, voy a dar esto», ves su dinero y listo. Y es posible que esté dispuesto a no pedir nada a cambio, ni información ni nada. Es diferente ir con un empresario y requerir de esto.
David Puerto
Y hablando más de un empresario cristiano que quiere participar en la misión, ¿cuáles son aquellas prácticas espirituales o valores que tú consideras fundamentales para que este empresario cristiano se involucre y resulte en una vida fructífera, que honre a Cristo, que traiga bendición a la comunidad, a otros países aún? ¿Cuáles son esos valores, esas prácticas espirituales que tú consideras indispensables?.
Julio Cesar
Yo particularmente, David, creo que uno es ser congruente con lo que se dice y con lo que se hace. Esa congruencia es relevante. El tema de la honradez, la honestidad, de hablar con la verdad, de no mezclarse en temas de corrupción, creo que es elemental, creo que es válido en esto.
Si sos un empresario, pagar tus impuestos como corresponde y pagarle a la gente lo que hay que pagarle, ni más ni menos, lo que corresponde pagarle a la gente.
Cumplir con los mandamientos, obviamente, que se nos ha trasladado por medio del Señor. Orar todos los días. Yo el año pasado empecé con un grupo con el que estoy trabajando a tener un tiempo de oración un día a la semana, una hora a las 6 de la mañana, y en serio he experimentado una gran bendición con lo que eso implica.
Y los elementos fundamentales para eso, David, son la disciplina. Para todos es difícil levantarse a las 5 de la mañana, bañarse, para estar listo a las 6 de la mañana. A todos nos cuesta, pero la disciplina y el compromiso, y luego cuando empezás a disfrutar de las bendiciones de ese tiempo invertido, es importante.
Lo otro, David, es llamar a las cosas por su nombre. No hay necesidad de maquillarlas.
Yo siempre he dicho que pedirle al Señor que nunca despegue los pies del suelo es una bendición grande. El tema del ego, el sentirme exitoso, el sentirme guapo, hay cosas de ese tipo que hay que pedirle al Señor que nunca nos levanten los pies del suelo.
Otra cosa, David, es no atropellar a nadie para conseguir mis objetivos, no atropellar a nadie para lograr mis metas.
Y por supuesto, ofrendar para la gran comisión. Yo creería que esos son algunas de las acciones específicas que un empresario cristiano podría hacer, que tienen que ver con la parte de la espiritualidad y los valores.
David Puerto
Yo creo que eso se compagina muy bien porque, de un lado, estás haciendo un llamado a un empresario cristiano, pero al mismo tiempo hacemos un llamado a las organizaciones cristianas para que estos valores se sumen a estos principios y podamos trabajar en conjunto para extender el evangelio del reino.
Así que estoy muy contento por estos consejos que nos estás dejando acá, Julio César.
Julio Cesar
Muchas gracias, David. A mí esto me ha confrontado y, si se puede, yo te diría, mira, David, es un beneficio el trabajar para las cosas del Señor. Yo no soy un teólogo, he servido en la iglesia. Creo que el Señor me ha permitido tener, diría yo, sentido común, lógica, un nivel de sensibilidad importante, pero me ha formado o me ha permitido formarme en la vida empresarial, y me he mostrado siempre, y lo hago hoy en esta conversación con vos, abierto a poder apoyar a las organizaciones que de alguna forma lo requieran, porque ya hay metodologías que te permiten recorrer los caminos, y no van en contra de los valores cristianos ni mucho menos, sino que todo lo contrario.
David Puerto
Y yo soy testigo de eso, de que sí has invertido tiempo en organizaciones cristianas y has avanzado la misión del Señor.
Una pregunta para cerrar, pensando en esos jóvenes profesionales, emprendedores, empresarios en nuestras iglesias en América Latina, ¿qué consejo les darías para que integren su vocación con la misión global?.
Julio Cesar
Yo creo que el principio más importante es que comprendan que tienen un lugar que se llama hogar, que se llama familia, donde tienen la oportunidad de ejercitarse en servir. El segundo es su lugar de trabajo. Y vean su lugar de trabajo como ese concepto de «mi ministerio es mi trabajo».
En la medida que se ejercitan en eso, pues el Señor los va a bendecir. Pero ese sería un segundo consejo.
Y lo otro es involucrarse. Hoy las instituciones cristianas que están enfocadas en las misiones de algunas iglesias tienen oportunidades para ir, para orar, para ofrendar, para poner sus dones al servicio de estas organizaciones. Creo que esa es una ruta que se puede tomar.
Y para estos jóvenes que son parte de alguna iglesia, promover, si la iglesia no lo tiene por definición, promover dentro de sus iglesias el organizarse para hacer misiones. Ese es el llamado, la gran comisión es esa, y es donde todos debiéramos de estar involucrados.
David Puerto
Muchas gracias, Julio César, por estar con nosotros acá en esta conversación. Hablamos de muchos temas, de la misión de Dios, el mundo empresarial, cómo estos principios se aplican a organizaciones cristianas también. Pero nos dejas en qué pensar, nos dejas en qué meditar, y agradecemos mucho tu presencia aquí con nosotros.
Julio Cesar
Muchísimas gracias. El bendecido con esto soy yo. Desde que me invitaste me sentí comprometido y obligado a leer, a estudiar un poco y a revisar algunos pensamientos. Así que el bendecido y el agradecido soy yo. Gracias por invitarme a esto.
David Puerto
Y muchas gracias a ustedes que han estado acá con nosotros en esta mesa conversando. Esperamos que este tiempo también haya sido de bendición, edificación para ustedes.
Y Team es una organización cristiana que busca servir a las iglesias locales en la participación activa en la misión global. Así como otras organizaciones cristianas, también queremos servirle.
Si necesitas ayuda para saber cómo involucrarte más, puedes acceder a nuestros recursos en teamlatan.org o también buscar otras organizaciones cristianas en tu localidad con las cuales te puedas unir y servir juntos al Señor.
La meta es lo que dice Habacuc 2:14, que la tierra sea llena del conocimiento de la gloria del Señor, como las aguas cubren el mar, y eso perseguimos.
Así que muchas gracias por estar con nosotros y nos vemos en una próxima entrega de este podcast. Que el Señor les bendiga.