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David Puerto:
Qué alegría estar juntos otra vez en esta miniserie que hemos titulado «Temas esenciales». Los consideramos esenciales para todo creyente, pero especialmente para aquellos que quieren servir en el campo misionero transcultural, ser enviados por sus iglesias locales para servir en el campo misionero transcultural.
Hemos hablado de diversas disciplinas espirituales que consideramos importantes que se sigan cultivando después de llegar al campo.
Y Justin, gracias por estar con nosotros. Es muy interesante, Justin, leer algunas evaluaciones del movimiento misionero latinoamericano, algunas investigaciones que ha hecho COMIBAM junto con otras organizaciones, y ver que muy significativamente los misioneros llegan al campo y su vida espiritual decrece profundamente.
Los porcentajes son altos, y COMIBAM y su equipo de investigación han entrevistado a varias mujeres y hombres en el campo misionero, ellos afirman que su meditación de la Escritura, su tiempo de oración, su tiempo con el Señor y su disciplina espiritual en general han disminuido profundamente en el campo misionero.
Así que estos son temas importantes para nosotros como agencia misionera, pero también como hermanos y hermanas en Cristo.
En este episodio vamos a estar hablando específicamente de escribir en un diario. Escribir en un diario.
Hace poco comencé a leer la biografía de David Brainerd, sus diarios que Jonathan Edwards compiló y editó, y que se han publicado a lo largo de los años y han sido de bendición para el movimiento misionero. Aun personajes como Guillermo Carey y otros han leído estos diarios y han sido profundamente impactados.
Una de las cosas que más me llama la atención es su piedad personal, su sensibilidad al pecado, pero también esta transparencia humana que se muestra en sus escritos.
Él, aunque fuera brevemente —un párrafo o dos párrafos—, él escribía regularmente en su diario. No todos los días, pero escribía con constancia.
Lo que hizo Jonathan Edwards fue tomar su diario, quitar algunos días que eran redundantes o repetitivos y dejar la esencia. A pesar de que David Brainerd se opuso al principio a que sus diarios fueran publicados, me llamó mucho la atención su transparencia. En una parte de sus diarios él escribe: «No hay disciplina más humilde y poderosa que escribir lo que Dios hace en el alma».
Pensemos un poco en este tema del diario. Cuéntanos un poco de tu experiencia personal. Yo sé que tú has llevado un diario por temporadas en tu vida. Pero, ¿cómo te ha ayudado escribir en un diario durante tu tiempo como misionero, durante tu servicio como misionero y plantador de iglesias en América Latina?
Justin Burkholder:
Sí, sí. Pues la disciplina como tal, especialmente en ciertos momentos cruciales, ha sido una gran bendición.
Yo creo que en mi vida. Yo tiendo a tener en alto la misión, y yo sé que el llamado es que nos cueste. Esto va a incluir sacrificio, y yo puedo perseguir el cumplimiento de la misión, sea como sea que yo defina eso, a costo de todo lo demás.
Y el mantener un diario me ha permitido a mí el reflexionar y aún transparentar el estado de mi alma, que yo no creo que estamos llamados a perseguir la misión al costo del estado de nuestra alma.
Entonces, yo creo que es un equilibrio muy importante. O sea, yo creo que es fácil ganarnos todo el mundo, en las palabras de Jesús, pero perder nuestra alma.
Entonces, yo creo que la tendencia humana en muchos casos es ocultar o ignorar el estado de nuestra alma, especialmente si estamos viendo fruto ministerial. Y eso, en algún momento, nos va a pasar la factura; en algún momento va a costar nuestra vida.
Entonces, para mí el ejercicio de escribir me permite a mí realmente prestar atención al estado de mi alma.
Y yo creo que nosotros vemos, o sea, el libro de los Salmos es, en muchos casos, eso: es David y otros autores poniendo ante Dios, sin ningún obstáculo, sin ningún estorbo, sin opacar o ocultar nada, el estado de su alma. Crudamente, desnudo, así como están ante el Señor, y pidiendo que Él obre, intervenga, corrija lo que necesita ser corregido.
Entonces, este ejercicio, yo creo que nos ayuda a transparentar y prestarle atención a aquellas cosas de peso eterno que están sucediendo, no fuera de nosotros en el ministerio, sino dentro de nosotros, en nuestra alma.
David Puerto:
Y qué cosas, qué tipo de cosas sueles escribir o sueles registrar en tu diario, y cómo eso ha enriquecido tu vida ministerial también.
Porque, como consecuencia de registrar asuntos propios de tu alma, eso te da una radiografía, más o menos, de cómo está tu vida, tu caminar con Cristo, pero también trae resultado a nivel ministerial.
Justin Burkholder:
Sí. Pues yo creo que, en general, han sido dos o tres diferentes cosas.
Principalmente, yo, algún va acompañado siempre de mi lectura bíblica. Entonces, algún versículo que simplemente como que me salte de la hoja ese día suele ser el versículo que yo escribo. Y escribo ese versículo, y lo escribo para tenerlo más presente en mi mente a lo largo del día. No siempre me queda en la mente; a veces llego al próximo día: «Ah, se me olvidó que ese era el que había escrito». Pero simplemente el ejercicio de escribir algo como tal permite que algo lo podamos meditar con mayor atención.
Y de ahí convierto, en muchos casos, ese versículo en una oración escrita. Entonces, lo que diga el versículo, yo quiero poner en palabras mi oración a la luz de ese versículo. Eso es uno.
Yo creo que otro es simplemente un —literalmente voy a decirlo así— vomitar lo que estoy viviendo en ese momento. Si estamos pasando por un momento difícil, de conflicto, de complicación, de confusión, el hablárselo a Dios de forma escrita y tener ahí registrado este momento complejo que yo estaba pasando. Y usualmente son varios días, varias semanas, varios meses de este momento difícil, y luego logro ver, cuando veo para atrás, la resolución.
Lo otro que he hecho es simplemente un ejercicio desde años atrás, desde los monjes, pero es simplemente esta evaluación diaria: ¿Cuáles fueron momentos en mi día ayer —usualmente es en la mañana— donde yo vi la bondad y bendición de Dios? ¿Cuáles fueron momentos donde mi alma no estaba consciente de su presencia conmigo, y hasta momentos quizás de pecado. O lo que sea, ¿por qué cosas estoy agradecido y qué cosas debo confesar?
O sea, series de preguntas así para ayudarme no simplemente a dejar el día atrás como si fuera otro día, sino a seguir escarbando y minando para los tesoros que me puedan seguir convirtiendo en una persona que más se parece a la imagen de Cristo.
Entonces, esas han sido, digamos, varias de las maneras en las que yo he utilizado el diario en mi propia vida.
David Puerto:
Ah, sé de aplicaciones que tú puedes entrar y te preguntan: «¿Cómo estás hoy?», o «¿Cómo estás en este momento?», o «Evalúa tu día».
Y tú puedes poner ahí tu estado emocional. Cómo te sientes: si enojado, emocionado o drenado, y hay hasta una serie de opciones.
Y luego tú puedes decir cuáles son las razones por las que tú te sientes así.
Entonces, ¿tú crees que el diario nos permite ver a nuestra alma? Y no necesariamente tener una aplicación, pero sí podemos ver, a lo largo de este último mes, cómo ha estado mi corazón, cómo ha estado mi alma, cuáles son las emociones más recurrentes en mi propia vida.
Y yo creo que todo esto nos da luz para evaluar nuestro caminar con Cristo, como decías: nuestra conciencia diaria y continua de la presencia de Jesús con nosotros y de nuestro caminar con Él.
Justin Burkholder:
Sí, por supuesto. O sea, yo creo que, en muchos casos, cuando visitamos al doctor, él saca el archivo de todos los exámenes previos, de las cosas que nosotros hemos hecho.
A final de cuentas, yo creo que el diario sirve muy parecido. O sea, nosotros vemos para atrás el último mes y podemos ver diagnóstico, podemos ver síntomas, podemos ver lo que está sucediendo en nuestra alma.
Pero también yo creo que lo más enriquecedor, David, es que cuando yo veo atrás, me es muy difícil no ver más a Dios que a Justin. Por supuesto que en el diario veo mucho de Justin, pero cuando veo, yo digo: «Ah, yo sé cómo Dios resolvió esa situación. Yo sé cómo el Espíritu Santo intervino en ese pecado en particular con el cual yo estaba. Yo sé cómo Dios me atendió en este momento de gran tristeza».
Entonces, yo lo que veo cuando veo mi diario no es un montón de historias de Justin; son historias de la obra de Dios en mi vida.
Regresando a tu punto inicial: de que cuando estamos sirviendo de esta manera transcultural, es muy fácil perder de vista el estado de nuestra alma y, por lo tanto, decrece nuestro caminar espiritual. Pero cuando estamos atendiendo el estado de nuestra alma, podemos ver el crecimiento de la presencia de la gracia de Dios en nuestras vidas.
David Puerto:
Sí. Y creo que es una buena recomendación para todos los creyentes, pero especialmente para aquellos nuevos misioneros que están llegando al campo y están batallando con muchas cosas: con choque cultural, con el aprendizaje de un nuevo idioma, con lo que están observando en la cultura, que al principio se mira bonito, pero con el pasar de los meses se vuelve muy, muy complejo.
Son cosas que te sacan de tu zona de comodidad y de tu ambiente natural. Y el ir y poner eso en papel y decirle: «Señor, aquí está mi alma, aquí está mi corazón, estas son las cosas con las que estoy luchando», sirve mucho para exponer nuestro corazón con alguien a través del papel, y ese alguien es nuestro Dios.
Y bueno, en TEAM también creemos que es muy importante mantener un diario ministerial. Sí. Y creemos que es importante poner en ese diario ministerial que todos los obreros de TEAM, el personal de TEAM, hace: poner cosas que tenemos que dejar, que tenemos que dejar de hacer, cosas en las que nos tenemos que involucrar, y hay cosas que mantener a largo plazo: metas, y no solo metas laborales o ministeriales, sino también metas personales: cómo crecemos como padres (si eres padre), cómo crecemos como compañeros de misión con otros misioneros, cómo crecemos como discipuladores o como observadores culturales.
Entonces, el diario no solamente puede ser de cosas personales, sino que está conectado con nuestro día a día, nuestro servicio, nuestro caminar con Cristo también.
Así que te animamos para que, al menos, comiences a practicar esta disciplina por una o dos semanas y veas lo que el Señor trae a tu corazón y a tu mente a través de esta práctica de un diario personal para la misión.
Nos vemos en una futura entrega, y que el Señor te bendiga.