Todo el mundo sabe lo que significa convertirse en misionero: renunciar al trabajo que disfrutas, asistir a un seminario prestigioso, conseguir uno de esos sombreros de safari y empezar a buscar desconocidos al azar para evangelizar.
Bueno, tal vez lo del sombrero no, pero el resto suele considerarse innegociable. A menos que seas médico, profesor o capaz de poner en marcha todo un negocio (como misión), renunciar a tu carrera y aprender a evangelizar a desconocidos se considera parte del «morir a uno mismo» por el que pasan todos los misioneros. Pero ¿qué pasaría si, en una economía global en crecimiento, desarrollar tu carrera fuera una de las maneras más efectivas de edificar el reino de Dios en el extranjero?
Aunque TEAM ciertamente aún cree en el modelo misionero tradicional, es innegable que Dios también está abriendo puertas para que las personas acepten trabajos profesionales en países extranjeros. A estas personas se las denomina «profesionales del reino», y estos son algunos de los propósitos que creemos que Dios puede tener para este movimiento:
1. Todos los países necesitan gerentes, diseñadores, chefs y psicólogos
El mundo es una lista en constante cambio de países que no permiten misioneros entre sus habitantes. Si repasamos la historia de las misiones, es fácil encontrar personas que tuvieron que ejercer su ministerio justo fuera del país al que realmente se sentían llamados, o que tuvieron que marcharse tras una crisis política.Sin embargo, independientemente de sus inclinaciones políticas, la mayoría de las naciones aún necesitan contadores, ingenieros y profesionales del marketing .
No nos malinterpretes, no estamos hablando de aceptar un trabajo sólo como fachada. Si haces bien tu trabajo, tu país anfitrión verá el valor de mantenerte allí, incluso si conversas sobre teología con tus compañeros de oficina.
2. Los trabajos profesionales vienen con compañeros que necesitan a Jesús
La primera tarea de un misionero tradicional es forjar relaciones, y encontrar maneras de conectar con profesionales bien remunerados (que no necesitan clínicas de salud gratuitas ni otros servicios sociales) puede ser difícil. Sin embargo, conectar con los compañeros de trabajo suele ocurrir de forma natural.
Mientras compartes un café en la sala de descanso, proyectos difíciles y fotos de los hijos de cada uno, encontrarás maneras de compartir el evangelio tal como lo harías en tu país de origen. La diferencia es que ahora estás llegando a personas que quizá nunca antes han escuchado el nombre de Cristo.
3. Las personas que reciben un salario regular no necesitan buscar apoyo económico
Lo ideal sería que la iglesia pudiera y quisiera apoyar financieramente la gran cantidad de misioneros necesarios para alcanzar a los 2 mil millones de personas en este mundo que no tienen conocimiento de Jesucristo.
Hasta que alcancemos ese ideal, aceptar puestos remunerados es una solución práctica para un gran obstáculo financiero, similar a la estrategia del apóstol Pablo al hacer tiendas. Y con la carga financiera eliminada, las iglesias deberían sentirse aún más libres para brindar apoyo espiritual, emocional y estratégico a sus hermanos cristianos que trabajan en el extranjero.
4. Dios nos da habilidades y talentos para Su gloria
Cuando llegó el momento de construir el tabernáculo, Dios llamó a Bezaleel y Aholiab por su nombre para crear hermosos bordados y tallados. Sin embargo, no fue solo que Dios encontró a las dos personas más talentosas en Israel. Éxodo 35:30-35 dice que Dios los llenó de las habilidades y la inteligencia necesarias para el trabajo.
Sus oficios no eran cosas que debían sacrificar antes de poder servir realmente a Dios, sino que eran las herramientas exactas que necesitaban para servir a Dios según Su voluntad. A medida que los cristianos se expanden por la economía global, usando sus habilidades en el nombre del Señor Jesús (Col. 3:17), creemos que Dios será glorificado, especialmente cuando más personas lleguen a conocerlo.
Próximos pasos para el profesional del Reino
Por supuesto, ser eficaz como profesional del reino no es tan sencillo como encontrar un trabajo en un país extranjero (lo cual ya es un reto en sí mismo), pero a medida que la tendencia crece, también crecen los recursos disponibles.
Puedes comenzar explorando comunidades como Scatter Global, que ayudan a profesionales cristianos a encontrar empleo y a encontrarse entre sí alrededor del mundo. Asiste a conferencias de «profesionales del reino» cuando se celebren en tu zona. Si Dios te guía a un destino en el extranjero, pide a ministerios como TEAM que te pongan en contacto con misioneros en tu país anfitrión para que puedas colaborar con ellos. Y a lo largo del viaje, asegúrate de buscar el apoyo en oración, estratégico y emocional de tu iglesia.
No todos estamos llamados a ser evangelistas, pero todos estamos llamados a difundir el evangelio, desde las selvas más oscuras hasta los lugares más recónditos.
Este artículo ha sido traducido del desde el blog de TEAM en inglés. Puedes consultar el artículo original en When Becoming a Missionary Means Keeping Your Job
