La tecnología, los viajes accesibles y la banca global han hecho que hoy sea más fácil que nunca empacar y mudarse al extranjero. Por eso, puede parecer una decisión sencilla ir como misionero independiente, sin estar vinculado a una agencia misionera.
Sin embargo, aunque la libertad y flexibilidad de ir por cuenta propia puede beneficiar a algunos, la mayoría de los misioneros descubren que las ventajas de caminar junto a una agencia superan por mucho cualquier desventaja.
Ya sea que estés comparando agencias misioneras, considerando que tu iglesia funcione como tu «agencia», o contemplando ir de manera independiente, hazte estas preguntas al evaluar tus opciones:
1. ¿Quién afirmará mi llamado?
Todo llamado misionero debe ser discernido dentro de la iglesia local, que según TEAM, es la principal responsable de enviar al misionero. Sin embargo, recibir una segunda opinión independiente que afirme tu llamado y preparación es esencial para tener éxito a largo plazo en el campo.
Asimismo, si estás considerando una agencia misionera, pregúntate si esa agencia valora la evaluación de tu iglesia enviadora respecto a tu llamado y preparación. Así debería ser. Las agencias misioneras no están para reemplazar a la iglesia, sino para trabajar de la mano con ella.
2. ¿Quién dará contexto y credibilidad a mi ministerio?
Pocas cosas ayudan más a un misionero a levantar apoyo que el respaldo de una entidad creíble. Asegúrate de que tu agencia o entidad enviadora pueda ofrecerte ese respaldo, de modo que tus posibles patrocinadores no tengan que confiar únicamente en tu palabra.
La rendición de cuentas financiera también es un componente clave de la credibilidad. Es algo obvio, pero asegúrate de que tu agencia pueda superar rigurosas evaluaciones de controles y transparencia financiera. Las mejores organizaciones realizan auditorías independientes y revisiones internas con regularidad.
3. ¿Quién me preparará profesional, cultural y espiritualmente?
Un llamado a las misiones, por sí solo, no significa que alguien esté listo para servir en el campo. Se requieren meses —incluso años— de capacitación en idioma, cultura, Biblia y otras habilidades antes de poder servir efectivamente en otro contexto.
Dependiendo de tu situación, coordinar esta preparación puede ser mucho trabajo. Asegúrate de que tu agencia pueda guiarte en este proceso, y no tomes atajos. Aunque pueda parecer tentador, una buena preparación es una inversión invaluable a largo plazo.
4. ¿Quién conectará mi ministerio con algo más grande?
En un mundo globalizado, la misión también es interconectada. Las alianzas con iglesias y ministerios —tanto locales como internacionales— son cada vez más esenciales. Todos necesitamos ayuda para hacer estas conexiones. Las mejores agencias cuentan con los recursos para ayudarte a lograrlo. Asegúrate de que la tuya también.
5. ¿Quién ayudará a que mi ministerio perdure más allá de mí?
Hoy en día, los misioneros ya no permanecen décadas en un mismo lugar como antes. Puede que pienses que servirás en Austria para siempre (¡y ojalá sea así!), pero es cada vez más común que los obreros cambien de campo tras unos años.
Si existe la más mínima posibilidad de que ese sea tu caso, evalúa si tu agencia tiene una presencia estratégica en el lugar donde sirves o un plan para enviar nuevos obreros ahí, de modo que tu ministerio continúe incluso si tú te vas. Seguramente deseas dejar el mayor legado para el Reino, y muchas agencias están estructuradas para ayudarte a lograrlo.
6. ¿Quién me brindará apoyo logístico?
Las iglesias tradicionalmente han trabajado con agencias misioneras para delegar tareas administrativas que no están preparadas para manejar. Aunque las mejores agencias ofrecen mucho más, este sigue siendo uno de sus mayores beneficios.
Visas, permisos de trabajo, manejo legal de donaciones, mudanzas internacionales, situaciones de crisis y cuidado del misionero… las agencias misioneras son expertas en estos asuntos. Puedes intentar resolver todo por tu cuenta, pero pregúntate: ¿realmente tengo el tiempo y la energía para eso?
7. ¿Quién me prepara para el ministerio de aquí a 10 años?
El ministerio en América del Norte no se parece en nada al de hace una década, y lo mismo ocurre con las misiones globales. La forma en que hacemos ministerio está cambiando rápidamente: el sur global se ha convertido en una fuerza misionera creciente, y los equipos multinacionales son la norma en muchos países.
Pregúntate si tu agencia está preparada no solo para el ministerio global de hoy, sino también para el de los próximos 10 o 20 años. Aún mejor: pregúntaselo directamente.
8. ¿Quién estará a mi lado cuando las cosas se pongan difíciles?
El servicio transcultural está lleno de temporadas emocionantes y gratificantes, pero también de momentos difíciles con mucho estrés, conflictos interpersonales o incluso depresión. Enfrentar esas tormentas es mucho más fácil con un equipo de cuidado misionero experimentado y capacitado.
El cuidado misionero toma muchas formas, pero algo es seguro: se necesita más que un correo ocasional de un amigo. Cuando uno está empezando, lleno de energía y entusiasmo, es fácil pensar que nunca necesitarás ayuda. Pero asegúrate de que tu organización enviadora tenga estructuras sólidas para cuidarte cuando más lo necesites.
9. ¿Quién está en mi equipo, y nos llevaremos bien?
Ni siquiera el misionero más talentoso y lleno del Espíritu Santo puede hacer misiones en solitario. Todos necesitamos un equipo, ya sea viviendo cerca o a kilómetros de distancia. Asegúrate de que las personas en tu equipo compartan tus valores y visión ministerial.
¿Cómo se toman las decisiones en el equipo? ¿Qué tanto puedes influir en ellas?
Considera también las creencias teológicas de tu agencia y si están alineadas con las tuyas. Reflexiona sobre tu personalidad, tu estilo de trabajo, prioridades familiares y estilo de vida. ¿Cómo planeas educar a tus hijos? ¿Qué nivel de vida esperas mantener en el campo? Son temas importantes que debes conversar con tu agencia y contigo mismo con total honestidad.
Nota: Este artículo fue traducido del blog de TEAM. Puedes consultar el artículo original haciendo clic aquí.
