Formación teológica para la misión global, ft. Jason Wright
Julián Gómez
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David Puerto:
Te saluda David Puerto y estamos otra vez en este espacio donde conversamos con amigos acerca de la misión de Dios. La misión de Dios en nuestro contexto, en América Latina, en el mundo de habla hispana, pero también hasta los confines de la tierra. En esta ocasión tengo el privilegio de estar aquí en Córdoba, Argentina, en el Seminario William Carey, y estoy con mi amigo Jason. Jason, gracias por estar con nosotros.
Jason Wright:
Bueno, gracias por tenerme. Un gusto.
David Puerto:
Antes de comenzar la conversación, cuéntanos un poco acerca de ti. ¿Quién eres? ¿Cómo el Señor te trajo a Argentina? ¿De dónde vienes?
Jason Wright:
No soy de Argentina, aunque hace diez años que estamos acá. Soy de los Estados Unidos, de Texas, y llegamos a Argentina por la providencia de Dios. Yo desde chico estaba interesado en las misiones. No sé por qué, porque crecí en un pueblito en el oeste de Texas, entonces no es que habláramos mucho del mundo y las culturas. Pero en la universidad tuve la oportunidad de ir a un viaje de corto plazo a Brasil, y creo que ahí aprendí que, aunque hablamos diferentes idiomas y tenemos diferentes culturas, somos hermanos en la fe, y esto me fascinaba. Así que siempre tuve interés en las misiones.
También tuve la oportunidad de ir a varios viajes por el mundo. Yo era pastor, entonces siempre intentaba en estas iglesias movilizar a la gente a las misiones, a orar más por las naciones. Y en 2012, 2013, mi esposa y yo tomamos la clase Perspectivas, y esto realmente cambió nuestras vidas. Perspectivas habla de las misiones desde diferentes perspectivas —por eso el nombre—: la teológica, la bíblica, la cultural, todo eso. Y lo que hacen bien en este curso es que al final te preguntan: «¿Y cuál es tu rol en la misión de Dios?». Y esto es muy fuerte. Puede ser movilizar, puede ser orar, puede ser irte.
Fue muy importante que fue algo que hicimos juntos mi esposa y yo, porque yo siempre tuve interés en misiones y mi esposa no tanto. De hecho, en la universidad ella siempre decía: «Nunca voy a casarme con un pastor, y aún menos con un misionero». (Risas.)
David Puerto:
Uno tiene que tener mucho cuidado cuando dice esas cosas. (Ríe.)
Jason Wright:
Exactamente. Ella aprendió eso. Terminamos esta clase dispuestos a ir al campo misionero, aunque no teníamos un lugar en mente. Teníamos amigos en ese momento que tenían bien claro desde temprano que iban a ir a Turquía. Nosotros no: estábamos abiertos, pero no teníamos lugar. También en este curso conocimos el ministerio Reaching and Teaching, y esto fue importante porque vi ahí que eso podía hacerlo yo: capacitar pastores, líderes, enseñar; y esto también es necesario en la misión. Así que algunos años después empecé a trabajar con Reaching and Teaching.
Parte de mi rol era ir y enseñar a pastores en diferentes lugares. Y en un viaje a Ecuador, subiendo al avión, tenía esta sensación, un poco desanimado, porque otra vez yo iba a viajar, a pasar un lindo tiempo con hermanos, una experiencia linda, pero con mi familia allá en casa, como algo que no íbamos a hacer juntos. Y pensaba: «Sería mejor hacer esto, la misión, juntos. Pero no podemos». Y me acuerdo en ese momento como la voz de Dios diciendo: «¿Y por qué?».
Entonces —esto no es un consejo matrimonial—, desde Ecuador, desde los Andes, mandé un email a mi esposa diciendo: «Creo que es tiempo de considerar mudarnos al campo misionero». Ella estaba embarazada de ocho meses, así que no era el momento de mandar un mail así, pero respondió bien. En ese momento Reaching and Teaching, nuestra organización, estaba creando vínculos con la iglesia acá en Córdoba y con el seminario. Entonces pensamos: «Argentina». Vinimos a visitar, y ya estamos hace diez años. Fue un proceso, y Dios fue fiel en mostrarnos su voluntad.
David Puerto:
Entonces ustedes tomaron este curso de Perspectivas en 2012, 2013. Lo menciono porque justo en 2013 se lanzó en español el curso de Perspectivas, y ha tenido un impacto en la región. Ahora, hablando de la preparación teológica —porque nos has contado que uno de tus roles es la enseñanza bíblico-teológica—: ¿cuán importante es la preparación para salir al campo misionero?
Jason Wright:
Yo creo que es sumamente importante. Muchas veces, cuando pensamos en misiones y en preparar personas para las misiones, pensamos en aprender sobre cultura, cosmovisión, contextualización. Son cosas muy importantes. Si llegás a otra cultura y empezás a compartir el Evangelio, necesitás entender cómo contextualizarlo. Pero después van a surgir otras preguntas. Si predicás que Jesús es el Hijo de Dios, tenés que explicar qué significa eso. Y esto ya es teología. Entonces la preparación —en un seminario, en un instituto, en una iglesia local fiel— es muy importante, porque las conversaciones que vas a tener en el campo misionero van a requerir más profundidad. Van a requerir la habilidad de leer las Escrituras, entender lo que dicen y explicarlo, entre otras cosas.
David Puerto:
Sí, claro. Entonces, para poder ministrar en un país, en un contexto, no solo necesitas entender cosas culturales, sino explicar la Palabra de Dios para que las personas puedan comprenderla. Y claro, necesitas tiempo estudiando. Ahora, ¿cuáles son las carencias más comunes que has visto en misioneros que salen sin una formación teológica sólida? Mencionaste también la iglesia local: «iglesias locales fieles, que enseñen la Palabra del Señor y que sean parte de la formación de los misioneros». Si no tenemos esos elementos, ¿cuáles son los peligros que corremos en la misión?
Jason Wright:
Creo que algunos salen pensando: «Amo a Jesús, tengo el Espíritu Santo y tengo mi Biblia, y esto es suficiente». Y por un lado lo entiendo; es cierto en el sentido de que todos somos misioneros: tenemos la responsabilidad de ir porque tenemos el Espíritu Santo y somos enviados. Pero no es suficiente para ser misionero, porque, de nuevo, las preguntas que vas a encontrar en otras culturas requieren respuestas más profundas. Y esto ya es teología.
La otra cosa que mencionaste es la iglesia local. Lamentablemente hay muchos misioneros que salen al campo sin tener un modelo sano de iglesia local, porque nunca fueron miembros de una iglesia saludable. Entonces, cuando llegan al campo, no saben lo que tienen que hacer. Y la meta de las misiones es plantar iglesias. Pero si no tienen un modelo, un patrón fiel de qué es una iglesia local fiel, no van a poder plantarla en otro país. Así que esto, lamentablemente, es común entre algunos misioneros que no tienen pasión por la iglesia local. Y es necesario: en una iglesia local sí podés aprender teología, pero también vas a aprender cómo es una iglesia local, qué significa vivir en comunidad con otros. Y esto es importante para ser misionero, para plantar iglesias.
David Puerto:
Puede lucir un poco diferente cómo se ve una iglesia local en el campo misionero, pero hay muchos principios de las iglesias locales que trascienden las culturas.
Jason Wright:
Sin duda. Y ese es un desafío de cada misionero: aprender qué es bíblico de una iglesia y qué son mis preferencias. Esto tuve que hacerlo yo al llegar a Argentina y visitar iglesias, y pensar: «Esto no me gusta. Pero ¿por qué no me gusta? ¿Porque es diferente o porque no es bíblico?». Son dos preguntas distintas. Es importante tener la habilidad de evaluar lo que es cultural y lo que es bíblico.
David Puerto:
En tu experiencia aquí en Argentina, a diferencia de la iglesia en Estados Unidos, ¿cuáles son algunas lecciones que has aprendido, y cómo te ha servido servir transculturalmente de manera personal, en tu propio crecimiento como hijo de Dios?
Jason Wright:
Buena pregunta. He aprendido de la iglesia en Argentina más sobre la comunidad. Sabemos que a las culturas latinas les gusta más pasar tiempo juntos. También en la iglesia en los Estados Unidos, pero acá más. Esta comunidad dentro de la iglesia es mucho más fuerte acá. De hecho, cuando volvemos a los Estados Unidos, extrañamos la iglesia de acá por esta razón.
También, cada iglesia tiene su propia cultura sobre la música, cómo es la reunión, el orden. Pero además de Argentina he viajado a muchos lugares del mundo, y siempre me sorprende que la iglesia es la iglesia en todo el mundo. Puedo ir a una reunión en Guatemala, en Colombia, en Turquía, y es básicamente lo mismo que hacemos acá en Córdoba o en los Estados Unidos. Y esto es algo lindo, porque somos el cuerpo de Cristo.
David Puerto:
Claro. Y muchas veces las preferencias, como mencionabas antes, van cediendo a la libertad cristiana, a asuntos de conciencia, pero manteniendo esos patrones fundamentales de la Palabra del Señor: la predicación de la Palabra y prácticas fieles en la iglesia. Ahora hablemos un poquito del Seminario William Carey. Cuéntanos del seminario: ¿para qué existe? Un poco de la historia, y luego háblanos de los programas.
Jason Wright:
El seminario realmente salió de nuestra iglesia y de la necesidad de capacitar personas para el ministerio y las misiones. En el principio fue algo muy informal en la iglesia local, hace veinte años, con Sam y un hermano que quería plantar una iglesia. Pero con el tiempo empezó a ser algo más formal, y ahora es algo separado de la iglesia, y tenemos alumnos en todo el mundo — porque hay hispanohablantes en todo el mundo. Tenemos alumnos en Latinoamérica, pero también en España, en Londres, en Canadá, obviamente en los Estados Unidos, y en otros países.
La mayoría de nuestros alumnos estudian virtualmente, porque el programa fue diseñado para pastores y misioneros que ya tienen su trabajo a tiempo completo, entonces no pueden dejar de trabajar para estudiar solamente. El programa tiene esto en mente: ser flexible, para dejar tiempo para trabajar y estar en el ministerio también.
David Puerto:
Y prepararse. Cuéntanos un poquito de los programas que tienen: ¿qué grados académicos ofrecen y cómo las personas pueden informarse?
Jason Wright:
Claro. Tenemos varios programas. El más grande y más común se llama Diplomatura, y tenemos dos: una en estudios teológicos y otra en consejería bíblica, que ya tiene dos o tres años. También ofrecemos una maestría en estudios teológicos; tenemos convenio con varios seminarios en los Estados Unidos. Yo diría que en la diplomatura la lectura y la tarea son como un tercio de una maestría. La diplomatura son quince materias sobre teología, la Biblia, la hermenéutica, las misiones.
Y eso es algo que iba a decir: nuestro lema como seminario es «Profundidad teológica con un corazón misionero», porque vemos la importancia de conectar estas dos cosas. Yo creo que es peligroso estudiar teología sin pensar en el propósito, sin pensar en la meta, que es las misiones, que es compartir el Evangelio. Es peligroso solamente profundizar en teología sin pensar en la meta. Y también es peligroso solamente pensar en la misión sin pensar en la teología, en la preparación, como ya hemos hablado. Así que queremos juntar estas dos cosas y decir: es necesario estudiar profundamente la teología, pero para llegar al mundo con el Evangelio.
David Puerto:
Sí, nunca desconectar ambas cosas. Y hablando de eso, de cómo conectar la teología con la misión: el Seminario William Carey va a lanzar un programa enfocado en la misión transcultural. Cuéntanos más de ese programa, que nos emociona mucho.
Jason Wright:
Sí, a mí también. En la Cumbre Misionera vamos a lanzar el cohorte de misiones, que es un programa de un año donde los participantes van a hacer la diplomatura en estudios teológicos en un año. Quince materias en un año es intensivo. Pero además, cada mes van a juntarse con un profesor, un misionero, un pastor, para aplicar lo que están aprendiendo a las misiones. ¿Qué tiene que ver la teología sistemática con las misiones? Mucho, es la respuesta, y hay tiempo para hablar de eso. ¿Qué tiene que ver la consejería bíblica con las misiones? También mucho. La idea es ayudar a los alumnos a aplicar lo que están aprendiendo a las misiones.
Ya en nuestro programa tenemos una clase sobre la vida de William Carey, sobre las regiones mundiales, sobre misiología — ahí es más obvio. Pero también queremos aplicar estas cosas a casos reales en las misiones. Es para un grupo limitado, no es grande; es un cohorte, porque van a pasar por todo el programa juntos y juntarse regularmente para charlar. Así que estamos muy animados.
David Puerto:
¿Y cuál es el grupo objetivo que el seminario quiere alcanzar con este programa?
Jason Wright:
Jóvenes, o personas que quieren tomar el próximo paso. Porque hemos hablado vos y yo de que con la Cumbre Misionera estamos generando interés en las misiones, pero muchos jóvenes me preguntan: «¿Y qué hago ahora? No sé cómo avanzar en mi deseo de salir como misionero». Entonces queremos ofrecer este cohorte como un paso más. Tal vez en tres o cuatro años vas a salir como misionero: ¿cómo podés aprovechar este tiempo ahora para estar listo en ese momento? Creemos que este programa es parte de ese proceso. Un próximo paso, digamos.
David Puerto:
Y pensando en esos jóvenes, ¿qué consejo les darías a aquellos que sienten una aspiración por salir al campo misionero, pero están pensando entre salir rápido, sin tanta preparación, o detenerse mucho tiempo en la preparación? Porque podemos irnos de un extremo al otro, ¿verdad? Decir «no estoy listo» —pero nunca vas a estar cien por ciento listo para salir al campo misionero— o decir «hay mucha urgencia en el trabajo y quiero salir pronto; la preparación, en su momento leo algún libro y ya». ¿Cómo podemos encontrar un balance, y qué consejo les darías a estos jóvenes que están con ese deseo en su corazón?
Jason Wright:
Claro. Es como dice Sam, nuestro rector: «Tenemos que apurarnos lentamente». Y así es, porque tenemos una misión urgente, pero necesitamos obreros bien preparados para la tarea misionera. Hay que tomar pasos. Y siempre pienso en que la idea es tener misioneros por el largo plazo, y esto requiere preparación: requiere tomar el tiempo para aprender el idioma, requiere tiempo para estudiar.
Pero hay que tomar pasos, esa es la idea. Hay que prepararse, estudiar, y entender que Dios es soberano. Si no estoy listo ahora, no significa que no deba hacer algo: sí, deberías tomar pasos. Yo creo que una cosa muy importante, además de prepararse teológicamente, es invertir en tu iglesia local. Porque, de nuevo, la meta de las misiones es plantar iglesias; entonces tenés que aprender qué significa ser parte de una iglesia. Y también la iglesia local te ayuda a evaluar tu llamado al campo misionero. No es suficiente decir «yo quiero ser misionero» — es necesario tener este deseo, obviamente, pero una iglesia local que te conoce bien te puede ayudar a evaluar ese llamado.
David Puerto:
Sí. Y pensando en eso también, Jason: pensando en los jóvenes que han sido parte de la Cumbre Misionera —en España, en Guatemala, este año aquí en Córdoba y el próximo año en Bogotá—, tal vez llegan de alguna iglesia que realmente no tiene nada de misiones en el escenario, en la mente. No se ora por pueblos con poco testimonio del Evangelio, no se impulsa la plantación de otras iglesias ni el envío de obreros local o globalmente. ¿Cómo podemos tener una conversación con estos jóvenes que dicen: «A mí me interesa, me apasiona esto, me quiero preparar, pero mi iglesia no quiere saber nada de esto»? Muchas veces regresan a su iglesia con este fuego más encendido después de eventos como la Cumbre Misionera Juvenil, pero en su iglesia le ponen agua a ese fuego en lugar de más gasolina. ¿Qué consejo les darías?
Jason Wright:
A los jóvenes les diría: tengan mucha paciencia. Porque tu pastor seguramente tiene muchas responsabilidades, y aunque nosotros no vemos las misiones como otra cosa más —es la cosa—, muchos pastores tienen tantas responsabilidades que es difícil pensar en todo. Entonces, paciencia. Pero también creo que es parte de nuestra responsabilidad hablar y ayudar a estos pastores. Por eso invitamos a muchos pastores a esta cumbre: porque vemos la importancia de hablar con ellos, para que ellos también vean la necesidad y la visión misionera que encontramos en la Biblia. Así que: tener mucha paciencia y hablar con tu pastor. Tal vez leer un libro juntos sobre las misiones, para que él también pueda entender la importancia de alcanzar un mundo con tanta necesidad.
David Puerto:
Sí, yo creo que es un trabajo en conjunto también, ¿verdad? Que aquellas personas que tienen un anhelo profundo puedan formar iniciativas de movilización misionera en su iglesia, promover la oración por las naciones; si es maestro de escuela dominical, impulsar con los niños una formación en el conocimiento de la obra del Señor en todas las naciones; conversar con un misionero, invitarlo a alguna reunión del grupo pequeño o la célula. Hay tantas cosas que sí se pueden hacer, en lugar de decir: «Bueno, busco otra iglesia que sí me preste atención».
Jason Wright:
Sí. Queremos que esa iglesia también sea parte del movimiento. No queremos simplemente dejar a esa iglesia en un «ah, no tienen visión misionera». No: queremos formar y fomentar esta visión en más iglesias. Y dijiste bien: orar. Un joven puede orar por su iglesia. Es la respuesta obvia, pero muchas veces no lo hacemos: pensamos en lo que puedo hacer yo, en lugar de pensar en lo que puede hacer Dios si simplemente oro por mi iglesia. Y ayudar a mi iglesia a orar por misioneros, porque esa es una manera de fomentar una visión misionera: pensar en misioneros y orar por ellos.
David Puerto:
Claro. Y conectando con lo que nos decías al inicio de tu propia historia: hay algunos pasos que, en su providencia, el Señor puso en tu camino y en el de tu familia —el curso de Perspectivas, tu experiencia en diferentes ministerios e iglesias como pastor, los viajes misioneros de corto plazo— que miras para atrás y dices: «Eso tiene sentido ahora». Son pequeñas cosas que el Señor va haciendo en el camino de una persona, que al principio no ves como evidencia de que Dios te está encaminando hacia un lugar, pero el Señor lo está haciendo. Como hijos de Dios podemos tener confianza y fe en que el Señor nos tiene en sus manos y nos está dirigiendo. Y los viajes de corto plazo son tan importantes también: pueden ser muy mal utilizados, pero pueden ser muy bien utilizados. Para ir cerrando, Jason: ¿qué le dirías a un pastor o líder de la iglesia para impulsar estas pequeñas cosas en la vida de jóvenes que puede que tengan un deseo de servir al Señor transculturalmente, o que simplemente dicen «yo quiero participar de la misión de Dios»?
Jason Wright:
Tiene que ver con una preocupación que tengo —no sé si es grande o pequeña—, incluso acá, hablando con jóvenes en esta Cumbre Misionera: estamos hablando mucho de las misiones, y nuestra esperanza no es que todos estos jóvenes salgan como misioneros. No puede ser. Es como los alumnos de nuestro seminario: somos un seminario que habla mucho de las misiones, pero nuestra meta tampoco es solamente capacitar misioneros. Sí queremos que todos los alumnos salgan con una visión misionera y entiendan su rol en la misión de la Iglesia en este mundo. Sería lo mismo con la cumbre: no es que cada asistente vaya a salir como misionero — no es la meta —, pero sí queremos que entiendan cómo pueden participar en lo que Dios está haciendo en el mundo.
Está bien: si no tenés un llamado a ser misionero, mejor que no lo hagas. (Ríe.) Pero ¿cómo podés participar? Orando; pensando en cómo usar los dones que tenés para las naciones, para animar a otros, para movilizar. Hay muchas maneras. Y ya que la Gran Comisión pertenece a la iglesia local, significa que cada cristiano tiene un rol en esta misión. Ese sería el consejo para los jóvenes: ¿cuál es tu rol? Encontrar tu rol en el plan de Dios y ser fiel.
David Puerto:
Y realmente hay muchos caminos para servir al Señor de manera transcultural: estudiantes internacionales; personas que trabajan en una empresa que los puede reubicar en otro país; personas que están jubilándose y decidiendo qué harán con la etapa de la jubilación; personas en el área de tecnología — hay países que dan visa a gente que llega a trabajar remoto. Hay tantas maneras en la actualidad que necesitan ser utilizadas por el pueblo de Dios, porque son puertas que el Señor está abriendo para extender su reino en todas las naciones. No te pregunté cuál es tu rol en el Seminario William Carey.
Jason Wright:
Sí: soy el director del seminario, que significa que hago lo que hace falta. (Risas.)
David Puerto:
Muchas gracias, Jason, por estar con nosotros. Apreciamos mucho tu trabajo, y que el Señor siga utilizándote para formar futuras generaciones de hombres y mujeres que sirven al Señor aquí en nuestro contexto, en América Latina, pero también hasta los confines de la tierra.
Jason Wright:
Amén. Que sea así. Muchas gracias, hermano.
David Puerto:
Muchas gracias por acompañarnos en otra entrega más de este espacio donde nos reunimos con amigos para hablar acerca de la misión de Dios. Que el Señor les bendiga y nos vemos en una próxima ocasión.
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