Latinoamérica encuentra su voz en las misiones globales

Julián Gómez
· · 6 min de lectura

«Llegamos a Arequipa y no había iglesia. Cuando nos fuimos, sí la había. Esa es la historia».

Así resumen Craig y Sue las primeras décadas de su servicio misionero en Latinoamérica. Llegaron a Perú desde Estados Unidos a mediados de los noventa, con hijos pequeños, y sirvieron unos años en Lima antes de mudarse a Arequipa para plantar una iglesia allí.

Pero su meta nunca fue solamente plantar una iglesia y quedarse en ella para siempre. Querían invertir en personas, impactar vidas para el Reino de un modo que trascendiera las cuatro paredes de un edificio.

Cuando llegaron a Arequipa para iniciar la obra, eran ellos y otros misioneros. Craig era el pastor principal, pero su objetivo desde el principio fue poner la iglesia en manos de líderes locales. Él lo explica así: «Incluso en los años de plantación, ¿sabes qué? Yo podía ser el líder, pero no era mía. Era de Dios».

Craig y Sue

Con el paso de los años, la iglesia creció y se expandió. Craig y Sue entendieron que el liderazgo ya no tenía que estar en manos de los misioneros, así que Craig dio un paso al costado como pastor principal. Sabía que la iglesia necesitaba estar bajo liderazgo peruano.

Una nueva pregunta: ¿y ahora qué, Señor?

Craig y Sue se detuvieron a discernir. Sabían que el Señor seguía llamándolos a las misiones, pero la iglesia en Arequipa estaba floreciendo y ya no los necesitaba. De hecho, esa misma iglesia ya estaba plantando otras dos. Pasaron unos años en Estados Unidos antes de mudarse a Colombia para emprender un nuevo ministerio.

Después de décadas de servicio en Latinoamérica, podían ver con claridad el potencial de los latinoamericanos para ser enviados como misioneros, para no enfocarse solo en sus propias comunidades sino seguir el llamado del Señor más allá de sus fronteras. Y Sue y Craig quieren ser parte de ese movimiento.

«Latinoamérica está encontrando su voz en las misiones globales»

Craig lo observa con esperanza: «Latinoamérica está encontrando su voz en las misiones globales». Y añade: «La declaración de misión de TEAM —involucrar a la iglesia local, hacer discípulos, establecer iglesias y enviar discípulos a hacer discípulos— está totalmente alineada con lo que está pasando en Latinoamérica hoy».

Su meta es caminar junto a los latinoamericanos mientras forman obreros para ser enviados a las naciones a compartir la Buena Noticia de Jesús. Craig comparte: «Una de las razones por las que estamos en Colombia es para despertar conciencia misionera dentro de esta denominación y otras… Nos encantaría que comiencen a enviar».

El círculo que se cierra

Un ejemplo concreto está en la misma iglesia que plantaron en Perú. Sue cuenta la historia de una joven que creció en esa iglesia y hoy está rumbo al campo misionero. Dice: «Una persona que ahora está en el proceso es una joven de la iglesia que plantamos en Perú. La conocemos desde que tenía cuatro años. Yo le enseñé en la escuela dominical de preescolar y Craig le enseñó la clase de bautismo».

Sue continúa: «Que alguien que creció en una iglesia plantada por TEAM se convierta en colega dentro de TEAM… hay una historia preciosa ahí». Y concluye: «Es emocionante ver cómo Dios está obrando, levantando discípulos que hacen discípulos, y cómo le ha dado a ella pasión por el mundo musulmán».

Este es solo un ejemplo de cómo el Señor está obrando en el corazón de los latinoamericanos. No solo están liderando las iglesias que misioneros fundaron hace décadas, también están abrazando la visión de salir a las naciones. Craig comenta: «Nos encantaría ver a la iglesia latinoamericana impactar las misiones globales a través de TEAM».

Han pasado más de tres décadas desde que Craig y Sue llegaron a Latinoamérica para plantar una iglesia. Su recorrido los ha llevado de ser enviados como misioneros a plantar una iglesia, a hoy ver cómo esa misma iglesia envía a sus propios misioneros. La pareja resume su historia con una frase: «Hicimos lo que estaba en nuestras manos. El resto le pertenece a Dios. Esto no es para nosotros…».

¿Y si tu próxima comunidad no está al otro lado de la ciudad, sino al otro lado del mundo?

El evangelio se está moviendo, y tu historia podría marcar una diferencia eterna en la historia que Dios está tejiendo.

Ora con nosotros por más obreros latinoamericanos como esa joven peruana que hoy se prepara para servir entre el mundo musulmán. Y si Dios está tocando tu corazón, conoce las oportunidades para servir como obrero en Latinoamérica y otros lugares.

Este artículo fue traducido del blog de TEAM en inglés. Puedes leer el artículo original haciendo clic aquí.

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