Lo que nadie te cuenta sobre el poder de las cosas sencillas en la iglesia, ft. Jairo Suárez

Julián Gómez
· · 46 min de lectura

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Transcripción:

David Puerto

Hola nuevamente y bienvenidos a este espacio donde conversamos con amigos acerca de la misión de Dios. Team es una agencia misionera que sirve a iglesias en diferentes partes del mundo y les acompaña en el proceso de participar en la misión y enviar obreros transculturales también. Así que es un gozo para mí presentarles a Jairo Suárez. Jairo, muchas gracias por estar con nosotros.

Jairo Suárez 

David, muchas gracias a ti por la oportunidad de compartir este tiempo contigo.

David Puerto

Pues antes de que nos cuentes cómo tu iglesia está participando en la misión de Dios, local y global, cuéntanos un poco de ti. Estamos aquí en las instalaciones del Seminario Carey en Córdoba, Argentina, pero tú no eres de acá, eres de Colombia. Cuéntanos un poquito más.

Jairo Suárez 

Así es. Bueno, soy Jairo Suárez, colombiano, actualmente vivo en Medellín, casado hace 16 años con Jennifer. Tenemos dos niños: Martín, de 12, y Juan Diego, de 10. Por la gracia del Señor, hace 14 años plantamos, la iglesia la cual hoy pastoreo, Redil del Sur. Es una comunidad bautista al sur de Medellín.

Y sirvo también en otras iniciativas desde un ministerio que se llama Encarga, que tiene el objetivo de formar a otros para la obra del ministerio, especialmente en áreas de consejería, pero también en la generalidad de diplomados en Biblia y este tipo de cosas. Yeso es básicamente como un poco de lo que desarrollamos por ahí en Medellín.

David Puerto

Cuéntanos cómo el Señor te llevó a servir en el ministerio pastoral.

Jairo Suárez 

Bueno, el Señor me alcanzó a mis 15 años, siendo muy joven. Fui el primer creyente de mi familia, un hogar católico, y el Señor me alcanza, me salva, y yo siempre cuento la historia de mi conversión como muy amarrada a mi llamamiento a servir al Señor. Por alguna razón, creo que cuando el Señor me salva tuve en mi corazón como una sensación de que quería enseñar la Biblia, que quería servir al Señor el resto de mi vida a través de contarle a otros quién era Él y lo que Él había hecho por nosotros. Entonces, cuando veo atrás y hoy lo entiendo así, entiendo mejor que esto también, creo yo, fue como ese primer anhelo de llegar al ministerio.

Ya a partir de ahí, pues, fui al seminario en Medellín a estudiar. Estudié en el Seminario Bíblico de Colombia. Allí me formé en teología. Estando allí, mi deseo era regresar a servir a la iglesia que me había enviado en mi ciudad local. No soy de Medellín, soy de una ciudad cerca a Bogotá, pero por las cosas de la providencia del Señor no se dieron. Y bueno, terminé sirviendo y plantando allí al sur de Medellín. Siempre el deseo era ese: ese mensaje que transformó mi vida siendo un joven, un adolescente, poderlo compartir con otros. Y eso siempre estuvo, desde los 15 años, ese deseo de poderlo anunciar a Él, a otros. Y bueno, el Señor fue guiando cada paso en su providencia y aquí vamos ya, después de 25 años, involucrado en el ministerio.

David Puerto

Qué bueno, qué bueno. Y cuéntanos: actualmente, ¿cómo el Redil del Sur participa en la misión local y global?

Jairo Suárez 

Bueno, nosotros, siempre hemos tenido como una vocación hacia la misión. Nacimos de esa manera. Nosotros somos una iglesia que fue plantada por otra iglesia, que se desprendió de miembros, que se desprendió de uno de sus pastores. Yo planté junto a otro pastor mucho más mayor en ese entonces que yo, con mucha más experiencia. Y creo que desde el mismo inicio de la iglesia, la iglesia ha entendido que deberíamos estar promoviendo el alcance de otras personas y que solamente a través de la plantación de iglesias en otros lugares eso va a ser posible. Entonces, yo creo que desde sus inicios la iglesia ha tenido ese elemento de: estamos aquí no solamente por nosotros, para nuestra edificación, sino por los que todavía no están aquí y que están en otros lugares que necesitamos alcanzar. Entonces, yo creo que eso está en el ADN.

Hoy día somos unas 16 iglesias en la red de iglesias, donde ya hay relaciones de abuelas, iglesias abuelas, iglesias madres, iglesias hijas, que hemos tenido, digamos, un largo recorrido en el tema de plantación de iglesias. Ya en la misión global también ha sido de varias maneras. Yo creo que el entender que la misión es una sola, es decir, no hay una misión local y una misión global, creo que la Gran Comisión nos apunta a las naciones y creo que eso es parte de lo que una iglesia debería pensar, en las maneras en las que pueda, en su realidad y en sus tiempos en los que el Señor va marcando. Pero creo que lo hemos pensado siempre así: nuestro llamado es a que el evangelio sea conocido en todas las naciones, y qué podemos hacer hoy aquí para nuestro contexto, pero también qué podemos hacer aquí para que eso sea una verdad en otras naciones.

Así que creo que ha sido eso, el ADN que hemos tenido desde nuestros inicios: ayudarle a la iglesia a entender que no hay dos misiones, no es que la iglesia tenga una misión local y una misión global. No, tenemos una misión, y eso tiene un alcance, siempre global, desde los inicios.

David Puerto

Claro. Y dijiste algo muy importante: que cada iglesia vive su propia realidad en cuanto a temas de liderazgo, asuntos internos, externos, cómo vive también localmente de acuerdo a su contexto, entendiendo que el evangelio es uno y el evangelio no cambia de un lugar a otro. Pero cada iglesia vive su propia realidad. Y en ese sentido, Jairo, ¿cuál crees tú que serían, las  herramientas para impulsar esa visión hacia la misión de Dios en una iglesia local? ¿Qué sería útil? Algunos tal vez hablan de algún comité de misiones, o de viajes de corto plazo, o de apoyar a un misionero. ¿Cuáles son esas cosas que tú dices que es esencial tener en el escenario para que la iglesia entera participe de la misión?

Jairo Suárez 

Pues nosotros hemos hecho varias cosas. Intentamos un comité de misiones. No estoy en contra de eso, pero creo que lo que ocurre, o por lo menos en nuestra experiencia, es que solamente unos pocos se involucran y termina siendo el trabajo de algunas personas, y los demás son observadores, o la tribuna que aplaude a estos hermanos que trabajan para ello, que quieren ir al campo, o que apoyan financieramente. Entonces, no tenemos un comité de misiones.

Lo que tratamos de hacer es: ¿cómo puede la misión permear todo lo que hacemos como iglesia? Entonces, en la filosofía de ministerio, pues, por ejemplo, el trabajo en los grupos pequeños, eso es parte de nuestra filosofía de ministerio: cómo a través de los grupos pequeños podemos comunicar esa necesidad de alcance. Entonces, oramos por los misioneros en nuestras comunidades pequeñas, tratamos de estudiar alguna biografía de misioneros. Tenemos una academia de educación clásica para los niños. Los niños deben leer, por lo menos, dos misioneros al año, y ser expuestos, en la escuela dominical o por lo menos en este proceso formativo de academia, a la vida de misioneros.

En la predicación, tratamos siempre de que las aplicaciones,no siempre ocurre, pero cuando el texto nos impulsa de una manera más directa,  buscar aplicaciones que conecten con nuestro llamado a la misión global. Entonces, no es tanto pensarlo como un área, sino: ¿cómo esta visión puede permear todo lo que ya hacemos comúnmente?

Yo diría que para una iglesia que estaría comenzando a considerar esto, pasos sencillos como orar, poder exponer a la iglesia a conocer misioneros, eso trae mucho impacto. Es decir, si un misionero visita tu ciudad o sabes de alguien que está allí, invitarlo, quizás hacer un espacio en semana de una entrevista, dar a conocer, compartir las noticias de los misioneros. Y creo que uno de los regalos que el Señor nos ha permitido en estos tiempos es conocer ministerios como el que tú representas en Team, que nos permiten conocer cosas que no sabíamos que existían, porque a veces la iglesia sí quiere, pero no conoce cómo ni con quién, o un espacio seguro para hacerlo. Porque en este tema de misiones hay un espectro muy amplio y a veces es difícil encontrar un lugar seguro o personas seguras con quienes trabajar, que lo que queramos hacer, sea la plantación de una nueva iglesia o del campo misionero, esté de acuerdo con lo que creemos como iglesia local.

Entonces, encontrar socios, fortalecer esas relaciones, trabajar junto a otros, creo que son cosas que son muy muy importantes. Pero mayormente es no pensar en misiones como un departamento de la iglesia, sino más bien: en lo que ya hacemos como iglesia y somos como iglesia, ¿cómo podemos de forma natural y orgánica que esas cosas se vayan desarrollando en la propia predicación, en los grupos pequeños, en la escuela dominical, en las cosas que ya hacemos? Y eso va a ayudar a que más personas puedan tener una visión más clara de eso.

David Puerto

Sí, yo creo que la meta también es que toda la iglesia esté involucrada, no solo unos expertos o unos apasionados. Que ellos de misiones, sí, ellos son los que saben y ellos son los que están haciendo su cosa ahí. Ahora, los pastores, también dentro de la realidad de cada iglesia, están generalmente con las manos llenas. Están super ocupados. 

¿Cómo le haces tú para estar preparando sermones y liderando al grupo de pastores o el personal de la iglesia, aconsejando, atendiendo crisis, visitando enfermos, todo el trabajo del pastor, y también, que la misión sea conocida e impulsada para toda la iglesia y por toda la iglesia? ¿Tienes alguna estrategia, algún secreto que nos puedas contar?

Jairo Suárez 

No hay secretos. Yo creo que hay etapas diferentes. En la etapa en la que estamos actualmente, por la gracia del Señor, Dios ha provisto más personas dentro del equipo: pastores, asistentes ministeriales, residentes pastorales. Entonces, hoy día tenemos quizás la posibilidad de que muchas de estas cosas podamos delegarlas y permitir que pasen a través de otras personas. Eso es importante, y es importante para misiones y para cualquier otra cosa que una iglesia pueda desarrollar, y es poder reproducirte en otras personas que puedan llevar a cabo lo que el Señor le ha entregado a cada congregación local.

Entonces, esa es la etapa en la que hoy día estamos. Pero sí fue en etapas anteriores, había cosas que queríamos hacer pero no se podían hacer. Entonces también es entender eso. Quizás es una buena idea, sería algo muy bueno, pero no necesitamos hacerlo nosotros. No podemos hacerlo nosotros ahora mismo. O, ¿por qué no nos unimos con alguien más? Nos pasó el año pasado: nosotros queríamos hacer una conferencia misionera, y pensamos que queríamos hacerlo. De hecho, hablamos contigo para que vinieras. Pero había unos hermanos de una iglesia amiga, hermana, que lo estaba haciendo. Entonces, ¿por qué no combinamos esfuerzos y, en lugar de nosotros replicar algo, más bien nos movemos a apoyar algo que ya se está sucediendo?

Entonces, no hay necesidad de hacer algo por nosotros mismos. Podemos más bien movilizarnos para apoyar: fortalecemos esa conferencia de los hermanos, manifestamos unidad y el deseo de estar juntos en estos fines comunes, y descansamos un poco de lo que implica todo el trabajo detrás de eso. Entonces, yo creo que es entender los tiempos en los que cada uno de nosotros está, orar que el Señor provea personas con una carga particular, no por hacer el trabajo, pero sí por coordinar las iniciativas que puedan estar surgiendo.

Y en mi caso, siempre creo que hemos identificado eso con los pastores. Y yo les he dicho a ellos, y creo que es notorio dentro de nuestro equipo: quizás el Señor me da la capacidad como de iniciar cosas, de ver y de proyectar, pero yo no soy la persona que las va a desarrollar. Si eso queda en mis manos, va a morir muy pronto. No tengo los dones administrativos ni de seguimiento. Puedo ver cosas, puedo tener ideas, puedo comenzar, pero la oración inmediata es: «Señor, trae a alguien que pueda desarrollar esto de una manera mucho más grande a lo que yo puedo hacerlo».

Entonces también ha sido como entender qué nos ha entregado el Señor dentro del equipo. Y eso está ocurriendo ahora mismo: quizás hay cosas que yo inicio y otras personas, el Señor provee para que las desarrollen, y pueden correr mucho más allá de lo que yo podría llevarlas.

David Puerto

Entonces, dirías: entender la realidad de la iglesia también, cuáles son las herramientas con las que contamos y aprender a decir que no en algunas veces. Como decías: ideas buenas, pero este no es el momento, o no tenemos la capacidad al margen para desarrollarlas. 

Jairo Suárez

Y estar dispuesto a que pasen a través de otros.

Justo ahora estamos, y seguramente conversaremos en un momento de eso, con una iniciativa, y todavía estoy orando si realmente esa iniciativa debería desarrollarse bajo nuestro liderazgo como iglesia, o si sería mucho más útil al reino que pudiera ser bajo otra sombrilla. Y no importa. Es decir, puede ser que surgió desde nosotros, pero ¿qué importa si finalmente se desarrolla a través de otros o si el Señor quiere involucrar a otros? Es decir, el punto no es quién lo hace, sino poderlo hacer de una manera que sea mucho más útil para el reino.

Entonces, también esa realidad de cooperar, trabajar juntos, asociarnos. La iglesia, hay cosas que quizás no está lista para hacer y entender. Nosotros, por ejemplo, estamos con comunidades indígenas tratando de llegar. Hay cosas que nosotros no entendemos ni sabemos cómo trabajar transculturalmente. Entonces, investigar, es preguntar, es tener buenos amigos y decir: «Mira, no tengo ni idea aquí qué hacer.» Y no tenemos que saberlo, pero sí podemos apoyarnos en personas que lo sepan. Por eso este tipo de trabajo conjunto es tan importante, lo que hacen las agencias, lo que hacemos a través de estas conferencias, de juntar iglesias que tenemos como una misma pasión de ver el evangelio siendo llevado a las naciones no alcanzadas. Porque el Señor ha entregado diferentes gracias a cada uno, y creo que si entendemos eso y no queremos que todo pase a través de nosotros, eso va a ser muy útil al final.

David Puerto

Y hablando de esta iniciativa, cuéntanos un poquito más: «Cumple tu misión», ¿de qué se trata? ¿Cuál es la idea y cuál es el fin detrás de esta idea?

Jairo Suárez

Bueno, «Cumple tu misión» surgió en una conversación con un hermano, de hecho de otra congregación. Estaba en una visita y él me habló de un proyecto, no sé de dónde realmente surgió esto, de llevar agua o algo así a una comunidad a través de donaciones, donde las personas donaban a través del día de su cumpleaños dinero para eso. Y mientras yo lo escuchaba, yo pensaba: «Esto debemos hacerlo para la obra misionera». Es decir, esto podemos hacerlo; está bien que la gente pueda tener agua, eso es un derecho fundamental y es maravilloso, pero hay gente que está muriendo de sed eternamente y no hay agua para ellos para beber, no tienen cómo acceder a la fuente de agua de vida. Y como que el bombillito alumbró: dije, «Podríamos explorar esto. ¿Qué tal si hacemos esto?»

Y básicamente, «Cumple tu misión» es una iniciativa donde las personas se pueden involucrar a través de convertir una celebración que normalmente se trata acerca de nosotros: nuestro cumpleaños. Todo el mundo te llama, todo el mundo te felicita, te da regalos, tiene que ver contigo. Te dice lo buena persona que eres, «nunca cambies» y ese tipo de cosas. ¿Cómo convertir esa reunión que está centrada en mí a llevarla a que se centre en Dios y su reino?

Entonces, lo que hacemos es que, por ejemplo, mi cumpleaños, voy a cumplirlo en el mes de julio, que es el mes de mi cumpleaños, y le digo a mi red de amigos: «Miren, este año yo quisiera que me ayuden a cumplir mi misión. Ese es el regalo que yo quiero. Entonces, yo he adoptado un proyecto misionero que yo he elegido como cumpleañero, y quisiera que ustedes me ayuden a cumplir esa misión. ¿Cómo es lo que estabas pensando gastar en mi cumpleaños? Regalándome una camisa, llevándome a tomar un café, comprándome unas medias y ese tipo de cosas. En lugar de eso, dónalo a esta causa misionera, y ese será el mejor regalo que yo puedo recibir, porque me estás ayudando a mí a cumplir mi misión».

Entonces, la idea es que esa red de amigos, familiares pueda darte un regalo a ti, pero que va a terminar beneficiando una obra misionera y, a través de eso, pues, beneficiar el desarrollo de un proyecto misionero a través de la recaudación de fondos.

¿Qué hay detrás de eso? Uno, es encontrar una manera en la que todos podamos participar, porque quizás una de las dificultades con el tema misionero es que la gente no entiende cómo podría participar. O no dice, «No, es que yo no sé, yo tengo una enfermedad, yo no puedo ir,  o no conozco mucho». Esta es una manera muy sencilla en la que podemos hacerlo y que todos podemos hacerlo.

Entonces, así surge «Cumple tu misión», y es el deseo de cómo podemos involucrar a más personas. Si cada uno de nosotros tiene una red de amigos mínimo de, no sé, 10, 15 personas, pues yo creo que el impacto va a ser grande. Y bueno, hemos creado un portal web donde la gente puede entrar y adoptar un proyecto misionero. Tenemos en este momento cinco proyectos, proyectos que hemos seleccionado, que en un sentido van en la misma ruta de lo que entendemos como una filosofía misionera. Y la idea es que si yo cumplo años, yo adopto ese proyecto y, acercándose a mi cumpleaños, puedo anunciarle a mi círculo de amigos lo que quiero hacer. Esas personas donan a través de la plataforma y me llega a mí un mensaje de «David te ha ayudado a cumplir la misión», no sé qué, y ya puedo decirte gracias. Y en fin, es básicamente una idea sencilla, nada original. Es decir, lo estaban haciendo en otro tipo de proyectos, lo escuché, ¿por qué no lo hacemos pensando en esto? Y pues ahí estamos.

David Puerto 

Excelente. Y yo creo que muchas personas no participan no por falta de interés, sino por falta de información, por falta de oportunidades concretas, y oportunidades concretas.  Porque muchas veces usamos, y especialmente en el mundo de la movilización misionera cometemos mucho ese error, Usamos: «Hay 3000 millones de personas que no han escuchado de Jesús», y ¿qué hago con esa información? ¿Cómo participo? O tal vez dices: «Tengo un trabajo, tengo una familia, yo no me voy a mudar mañana al centro de Asia para participar en la misión de esa manera». Pero cuando tenemos estas oportunidades concretas, específicas y claro, todos cumplimos años y todos, tenemos una red de contactos que podemos involucrar, y aunque usualmente no nos regalen nada tan especial o grande, yo creo que este es un buen mensaje para que toda la iglesia participe. 

Pero todavía no lo han lanzado.Están en el proceso.

Jairo Suárez

Estamos justo en eso. La idea es durante este evento poder hacer un primer lanzamiento. Estamos ajustando, y una de las oraciones es esa: ¿cómo podemos hacerlo de una manera en que el impacto sea mayor? Porque, de nuevo, no importa si se hace necesariamente a través de nosotros. Hemos hablado con los pastores, la iniciativa surgió de nosotros, pero pues si el Señor, si encontramos una plataforma o un equipo donde podamos desarrollar esto mucho más ampliamente, pues el beneficio será mayor y estaremos felices de que ocurra. Entonces también estamos orando sobre eso, ver qué pasa.

Es lindo también porque, por ejemplo, en este caso tenemos ingenieros de sistemas, programadores de la iglesia que están cooperando para esto. Entonces ellos también es, ¿cómo podemos ayudar?. Bueno, ya están ayudando porque, a través de sus dones, están haciendo que esto pase. Entonces, hay un equipo, hay un grupo que tenemos de «Cumple tu misión» y ahí hay gente de muchos campos de trabajo, especialmente en el tema de programación, páginas web, diseño, involucrados, y están trabajando en eso y están involucrados en la obra misionera de una u otra manera.

Entonces, también es una manera de que otro tipo de personas que quizás sienten: «Yo, como ingeniero, ¿qué puedo hacer por la obra misionera?», pues sí puedes hacer algo, y es apoyar, soportar ese tipo de cosas, o este mismo trabajo detrás de cámaras. Los que están detrás de las cámaras están ayudando a visibilizar y a movilizar. Entonces, también son maneras en las que la multiforme gracia de Dios, repartida en dones en el pueblo de Dios, se pueden involucrar y podemos trabajar juntos en la misión que tenemos.

David Puerto 

Sí, yo creo que el mensaje también es para todos. «Tú puedes hacer algo. ¿Cuál es el rol que tienes en la misión de Dios, integralmente integrado a una comunidad de fe?» Y esa sería como mi siguiente pregunta para ti, porque muchas veces ubicamos a los misioneros como en una plataforma superior al cristiano común y corriente, aunque la mayoría de misioneros, tú hablas con ellos y dicen: «Nosotros somos personas comunes y corrientes. Simplemente hemos tomado decisiones, el Señor nos ha orientado, nos ha llevado a un lugar específico, a una tarea específica.»

Pero, digamos que esto de «Cumple tu misión» y todas las otras cosas que están haciendo para impulsar la misión ahí en el Redil del Sur trae como fruto que algunas personas digan: «Nosotros también queremos participar siendo enviados, no como alguien súper mega especial, sino simplemente queremos ser enviados por la iglesia y queremos ir a un contexto diferente, transcultural». ¿Cuáles piensas que son los desafíos que enfrenta una iglesia latinoamericana, tu iglesia en particular, la iglesia que el Señor te permite pastorear, para dar ese paso de envío misionero? Porque yo creo que todas las iniciativas de movilización en las iglesias locales, en algún momento van a llegar a la conversación de cómo enviamos ahora obreros de nuestra iglesia.

Jairo Suárez

Nosotros, creo que lo que hemos experimentado, y no sé si será un paso inicial y quizás puede ser así, es gente queriendo moverse, por ejemplo, a otras ciudades por causa de la misión. Entonces, tenemos personas, hemos plantado iglesias en diferentes ciudades y hay familias que han tomado la decisión de: «Tengo un trabajo que me lo permite, me voy, salgo de mi comodidad, de mi ciudad, y me voy a apoyar a este plantador y a esta plantación».

Entonces, tuvimos una familia recientemente en Armenia, vivía en Medellín toda su vida, su familia está acá, pero entendieron que el pastor que había ido estaba muy solo, y decidieron ellos irse como familia a apoyar, solamente por causa de apoyar la plantación, que está a 5 horas de la ciudad. Y cambiaron como todo su ritmo de vida para poder apoyar esto. Ahora estamos en Duitama también, que es otra ciudad a 10 horas de Medellín, 10, 11 horas. Y también hay familias que están orando por moverse y poder apoyar esa plantación.

Entonces, lo estamos viendo en un alcance quizás todavía no transcultural, pero sí familias que están dando pasos de incomodarse y de entender que ellos existen para algo más grande, que es la misión de Dios, y que pueden hacerlo y que quieren hacerlo. Entonces, eso ha sido muy bonito: ver esos pequeños pasos de gente moviéndose de su lugar de confort.

Todavía no hay esa… Sí hemos tenido algunas personas, especialmente, y curiosamente, jubilados, que han dicho, por ejemplo, cuando les hablamos de Marruecos y les conté del plan de que para un jubilado es más fácil llegar y demás, y si tiene un dinero en su cuenta, la necesidad de discipular a otros hombres latinos que están llegando, mujeres… Sí, he tenido un par de familias que han dicho, y que han orado en serio por el asunto, de ir quizás una temporada y decir: «Okay, puedo ir 6 meses, y vivir, establecerme, y apoyar una iglesia por 4 o 5 meses en discipulado en español. No me amarra nada acá».

Sí, hay personas que han estado orando seriamente por el tema. Exponerlos, en el caso de los más jóvenes, a viajes a corto plazo. Entonces, tenemos a una familia entre los Coreguaje, que es una tribu indígena en el sur de Colombia. Y esta chica, que es historiadora de la Universidad de Antioquia y demás, pero siempre con un corazón por la evangelización y dar a conocer al Señor, la invitamos a ir a visitas a corto plazo de una semana, semana y media a Brasil. Hicimos unos tres viajes en tres años y la llevábamos siempre. Y fue ahí, en esos viajes, donde el Señor confirmó para ella su vocación y su llamado a la obra misionera transcultural entre comunidades indígenas.

Entonces, no menospreciar estos viajes a corto plazo. Sé que a veces los pastores tenemos como un mal concepto de estos viajes porque son como «paseos misioneros». Para algunos pueden ser paseos misioneros, pero quizás para uno entre 10, no sea un paseo, sea realmente algo que va a cambiar su vida completamente. Entonces, no lo hacemos por los muchos, sino que quizás puede ser que en estos viajes, si hay uno que el Señor realmente quiere movilizar, valió toda la pena.

Entonces, planear viajes a corto plazo en contextos transculturales, tratar de encontrar socios, personas que puedan decir: «¿Cómo puedo exponer a más jóvenes a ir al campo?», porque eso baja también barreras. Cuando fuimos a Marruecos fue lo que pasó para nosotros. Mi esposa me ha dicho: «Si nos jubilamos, a mí me gustaría ir. El día que terminemos ya nuestro tiempo en Medellín…» Yo me río apenas porque yo no tengo hoy día esa convicción, pero ella sí, ella sí quisiera hacerlo, porque para ella fue que se bajaron muchas barreras mentales que tenía sobre el asunto de la misión transcultural y vio que quizás no es tan complejo como se ve cuando tú no has ido y no has visto.

Entonces, yo diría eso también: creo que exponer más a la iglesia a estas oportunidades de ir en viajes de corto plazo, movilizarlo, movilizar el liderazgo, y creo que eso también es bueno en otros niveles de movilización de recursos financieros. No es lo mismo que tú, como pastor, tengas esa carga, que exponer a tus otros pastores, y hemos conversado sobre eso, que ellos también lo hagan, pero también a líderes dentro de la iglesia que puedan hacerlo. Porque cuando tú lleves a una asamblea de miembros, en nuestro caso como iglesia congregacional, una iniciativa, no vas a ser tú tratando de traer convicción sobre algo, sino que van a haber 5, 10, 15, 20 personas que dicen: «Esto tenemos que hacerlo», y no vas a tener que empujar tanto. Entonces, exponerlos a eso creo que también es algo que podría ayudar mucho en este elemento de movilización.

David Puerto

Y cuando pensamos en los caminos, los diversos caminos que hay hacia la misión, muchas veces tenemos esta idea de que solo es a través de un envío misionero transcultural de una persona que de repente estudió en un seminario, y oramos por él y lo enviamos a una comunidad indígena o a cruzar el océano, a un pueblo con poco testimonio del evangelio. Pero realmente ese es uno de los caminos y tenemos una variedad de caminos: estudiantes internacionales. América Latina está llena de estudiantes. Bueno, estamos en Córdoba, una ciudad argentina llena de estudiantes universitarios. Y  muchos de ellos son cristianos evangélicos que tienen una convicción firme y que pueden, terminando su universidad, hacer un programa de intercambio y se van a una universidad en Europa o en Asia o en cualquier otra parte del mundo. Y esa es una manera de enviar también. O mencionabas a los jubilados.

Hay una hermana en nuestra iglesia que todos los años va a un país africano y sirve durante cuatro a 6 semanas, y tiene una especialidad en enfermería, va, es jubilada, va con su propia plata.Y  yo le digo: «Hermana, usted, ¿cómo hace esto?», Y me cuenta un poco, me relata su historia y al final me dice: «Estoy jubilada, no muerta. Yo quiero participar de la obra del Señor». Y esto es una manera en que el Señor abre las puertas, y cada año lo hace. Y ella va con un grupo de jóvenes también y tiene muchas oportunidades para mentorear, para predicar el evangelio. Es un contexto pionero donde hay muy poco testimonio del evangelio.

Jairo Suárez

Sí, creo que, pensando en eso, el tema de la importancia de visibilizar las iniciativas, porque a veces lo que tú decías: no se sabe cómo hacerlo. Es decir, sí sería muy bueno y como que hay esa idea de: «Ah, qué tan bueno sería», pero no hay oportunidades concretas. Entonces creo que, pensando en las agencias, sería una iniciativa muy importante eso: visibilizar oportunidades de exponer a personas de manera sencilla al trabajo transcultural, viajes que pudieran hacer y demás, porque hay gente que quiere hacerlo y que quizás lo va a hacer inicialmente, como te digo, como un paseo, conocer otra cultura, pero quizás el Señor está haciendo algo allí mucho más profundo a través de esa realidad.

Y creo que a veces es que no se conocen esas oportunidades. 

David Puerto

O también, países de Asia que dan visas para personas que trabajan en tecnología, y hay muchos en América Latina de nuestros jóvenes que trabajan remoto desde sus casas en diferentes empresas, y estos países están diciendo: «Eh, vengan acá, les damos visa». Tienen bastante libertad migratoria, financiera, y es una hermosa oportunidad para integrarte a una iglesia local o un proyecto de plantación de iglesias pionero en esos contextos, grandes ciudades de países asiáticos.

Jairo Suárez

Sí. Y creo que también la iglesia pueda entender que… porque eso es un tema que yo he orado. Nosotros tenemos ahora una pareja en un contexto transcultural, pero yo anhelaría ver más, y a veces como pastor me frustra no ver más personas queriendo ir. Pero también he entendido que quizás el Señor nos ha dado otro rol dentro de esa ecuación, y quizás nuestro rol sea movilizar recursos, que eso quizás es algo que hoy día está ocurriendo más y que podemos hacer más.

Entonces, también entender eso. Quizás hay una iglesia que, porque hay iglesias que Dios le da gracia de tener cinco chicos que quieren ir, pero quizás no tienen la gracia de tener los recursos para enviarlos. Entonces, ¿por qué no pensar que hay otra iglesia que sí el Señor se los ha dado? Y de nuevo, vivimos en una dinámica y una dimensión también del reino y de cooperación entre iglesias locales.

Entonces, también es estar tranquilos con la idea de que lo que podemos hacer hoy día quizás es estas iniciativas de fondos. Nosotros tenemos alcancías y con las alcancías que se llevan las familias durante todo un año sostenemos una familia misionera. Solo con monedas que ponemos de lo que nos sobra cuando llegamos a la casa. Son 500 alcancías. Entonces imagínate el efecto de 500 alcancías todo un año llenas. Eso es casi el presupuesto de una familia durante el año, solo con las monedas que nos sobran. Son iniciativas sencillas, que una iglesia puede hacer para ya estar involucrada.

Porque a veces esperamos. «No, es que aquí nadie quiere ir, nadie quiere ir», y pensamos que entonces no podemos hacer nada. Es también entender que hay roles que el Señor entrega a las iglesias, y hay gracias. Y está bien si a una iglesia le entrega más la gracia de personas queriendo ir al campo, pero quizás la gracia que el Señor te ha entregado es orar mucho más intencionalmente, y hay iglesias que oran y sostienen en oración. Entonces, como que no hay… Si no estás logrando enviar a alguien, no pienses que no estás haciendo nada por la misión, o que no puedes hacer nada si no tienes a alguien en el campo desde tu iglesia.

Claro, todos anhelamos eso. Yo lo anhelo y sé que cada pastor anhelaría tener más familias en el campo. Pero sí podemos hacer otras cosas, y es apoyar a otros que ya están, o a otras iglesias que tienen gente que quieren enviar, pero no tienen cómo enviarlos.

David Puerto

Y una pregunta, Jairo, regresando al liderazgo de la iglesia local: ¿cómo balancear, por ejemplo, un envío de un plantador en la misma ciudad o en la misma región y un envío transcultural? Que hay que cruzar el océano, son diferentes realidades. Entonces, tú hace unos minutos decías, la misión es la misión, tanto local como global, podemos resumirlo: esta es la misión de Dios y el Señor va a abrir puertas para poder servir aquí y hasta los confines de la tierra. Pero, ¿cómo balancear eso en el impulso de la iglesia, en la información que compartes, en planes financieros? Que cada iglesia tiene que tener estos elementos.

Jairo Suárez

Sí, sí, sí, por supuesto. Yo creo que en nuestra experiencia, nosotros tenemos, como te digo, solamente una familia en contexto transcultural ahora mismo, y apoyamos a una familia que está fuera, pero no es enviada desde nuestra iglesia, no son miembros de nuestra iglesia. También en contexto transcultural, que eso es la familia Santos. No tenemos mucha experiencia enviando en contexto transcultural.

La verdad, en la experiencia que hemos tenido con esta familia, ha sido entender que la responsabilidad del envío es de la iglesia local. Por un tiempo nos apoyamos mucho, o más bien, permitimos que la agencia misionera, cumpliera un rol casi de iglesia para ellos. Y creo que el Señor nos exhortó sobre eso y hemos venido entendiendo que la iglesia es la responsable del envío. Sí necesitamos las agencias, pero no para que reemplacen a la iglesia, sino para que ayuden a la iglesia. Y esa ha sido una comprensión.

Entonces, con estos hermanos les pedimos, ellos están dentro del país, les pedimos informes, que ellos estén contándole a la iglesia. Vamos por lo menos una o dos veces al año a visitarlos, a estar en el campo: una visita más de trabajo con gente de la iglesia e intentamos que otra visita sea de alguno de los pastores o alguien dentro del staff que pueda ir y cuidarles más pastoralmente, estar una semana no para trabajar, sino para estar con ellos y ver cómo están.

Cubrir financieramente. Nosotros hemos decidido que aunque ellos podrían levantar fondos, y lo han hecho, no queremos que ellos tengan esa carga. Entonces, son nuestros misioneros y nosotros vamos a levantar los fondos por ellos. Es decir, los pastores no estamos levantando fondos para nosotros en nuestras iglesias locales. La iglesia se hace cargo porque entiende que trabajamos para ellos y que el obrero es digno de su salario. Los misioneros deberían ser igual.

Es decir, yo no veo que un misionero tenga que estar más preocupado por levantar sus fondos para llegar a fin de mes que por hacer la misión. Creo que eso distrae demasiado y desenfoca demasiado. Algunos tienen que recibir cuatro o cinco visitas al año simplemente porque son apoyadores. ¿Y cómo le voy a decir que no vengan? Si son los que me apoyan, pero son cinco visitas que me dañan los planes de avance que yo tengo porque me interrumpen el trabajo. Entonces, lo que hemos dicho a nuestros misioneros es: «Ustedes no tienen que hacer ese trabajo. Nosotros hacemos ese trabajo. Nosotros hablamos con los pastores sobre ustedes. Nosotros buscamos los recursos. Ustedes dediquense al trabajo al que tienen que dedicarse».

Yo creo que eso ayudaría también en el envío transcultural: que el que vaya no tenga que estar preocupado por cuántas llamadas tiene que hacer, tiene 50 apoyadores, mandar 50 cartas. Yo creería que la iglesia podría apoyar mucho más en eso para liberar al misionero de esa carga.

Sí les pedimos que estén una vez al año en nuestra asamblea de miembros para que reporten. Entonces, intentamos que, como son miembros de la iglesia, estén por lo menos una vez al año en la asamblea presencialmente, y ahí dan reportes, ahí oramos por ellos. Este año es un poco distinto porque ellos están como en un año de receso, por transiciones en las que están, familiares, y de misión de la agencia misionera, pero normalmente ellos vienen por lo menos una vez al año. Pero diría eso: que si la iglesia puede jugar un rol mucho más protagónico, en entender que son nuestros misioneros, que nosotros no somos solamente; hay gente que les ayuda con finanzas, sino que ellos nos representan a nosotros, creo que eso sería importante para los misioneros.

David Puerto

Claro. Y para cerrar, hemos hablado de muchas cosas. Cosas muy prácticas también que se pueden comenzar a hacer en una iglesia local. Y no necesariamente una iglesia local que cuente con recursos abundantes o con muchas personas entusiasmadas por la misión de Dios. Pero ¿qué consejo práctico le darías a los líderes de una iglesia, o hermanos de una iglesia para impulsar su comunidad de fe para participar en la misión?

Jairo Suárez

Sí, estaba reflexionando sobre la parábola, de la semilla de mostaza que encontramos en los evangelios. Y siempre hemos pensado en esta historia de la semilla de mostaza como que siendo la más pequeña llega a ser el gran árbol. Como que esta es la historia típica de alguien que comenzó pequeño y se volvió gigante. Y creo que eso es una visión muy mundana, del niño que arrancó en el barrio y que jugaba en la cancha de arena y ahora juega en el mejor equipo del mundo, y como las historias de lo pequeño que se hace grande. Y a veces hemos enseñado esa parábola así, y yo creo que no es así, porque si la parábola se tratara de eso, pues hubiera buscado más bien la semilla de un cedro del Líbano. Así sería esa historia de algo pequeño que llegó a ser gigantesco.

Yo creo que esta parábola tiene que ver más con cómo lo pequeño termina siendo útil, porque lo que se dice de ese árbol es que da sombra y alimento a quienes se posan en él. No tiene que ver con el tamaño del árbol, tiene que ver con la utilidad. Entonces, en ese sentido, yo creo que una de las cosas más importantes que puedes pensar es no menospreciar el impacto de las cosas que son pequeñas.

No tienen que ser grandes para que tengan un impacto. Y no depende de mí que sean grandes, depende de mí que sean útiles, es decir, de poder ser fiel. Si el Señor me dio esto y me hizo de este tamaño y me dio esta capacidad y esta oportunidad, mi llamado es a ser fiel sobre eso. ¿qué tanta sombra estoy dando y a quiénes estoy alimentando?

Entonces es, animaría a esas personas, a esas iglesias: no menosprecies el impacto de las cosas sencillas. Lo que puedes hacer es entregarle alcancías a tu gente. Entrega alcancías y diles: «Ténganlas en el centro de la mesa y todos los días pongan las moneditas que les sobran, y recojámoslas el domingo que vamos a orar por las misiones, por los misioneros. Traiganlas todos y ahí veremos y ahí tenemos el aporte del año para las misiones». En el directorio de miembros incluye en la parte de arriba una tribu cada día, para que cuando estemos orando ese día por los miembros, veamos ahí que hay una tribu por la que también nos acordamos. Tata de hablar con alguien que ya sepa un poquito más de misiones, una agencia, y oye: «¿Conoces a alguien por el que podamos nosotros estar orando? Queremos orar en la oración pastoral de los domingos, una vez al mes, por algún misionero. ¿Nos podrías dar motivos de oración?»

Cosas sencillas, y no menospreciar el impacto de eso. No tenemos que llegar a ser grandes, no tenemos que llegar a tener 20 misioneros en el campo para hacer algo por la iglesia. Si el Señor nos quiere simplemente dar un alcance pequeño, no sabemos cuántas aves estamos alimentando y a quiénes estamos dando sombra. No se trata del tamaño, no se trata de la grandeza, se trata de la utilidad de lo pequeño. Y esa es la dinámica del reino de Dios siempre: de lo vil y lo  menospreciado escoge Dios. Él es el Señor que coge lo pequeño, ¿verdad? Y lo usa para sus propósitos eternos, lo que no es, para hacer algo a través de ello.

Entonces es quitar de la mente esos estereotipos de ese tipo de cosas, porque sí es desalentador cuando tú vas a contextos y no, «Aquí hemos enviado 10 misioneros, apoyamos 20». No, ese no es el mensaje. La meta es: ¿qué tengo ahora y qué puedo hacer? Así que: comienza con lo que tienes, comienza con lo pequeño, habla con tus pastores y comienza a hacer una iniciativa. Si no te entregan las alcancías en tu iglesia, hazla tú mismo y llévala al final: «Pastor, si hay algún misionero que la iglesia quiere apoyar, pues esto es para esto», como con una destinación específica. Aparte de mis ofrendas regulares, quiero apoyar con esto, o recursos como Joshua Project y otros tantos que me permiten conocer un poquito el estado de las misiones y orar todos los días. Hay una aplicación que puedo bajar a mi celular y me va a recordar todos los días por quién debo orar, en la mesa mientras como con mi familia. Pequeñas cosas que no sabemos qué impacto van a tener al final.

David Puerto

Claro, realmente, en la eternidad sabremos el impacto de todas estas cosas. Pero gracias, Jairo, por este llamado a ser fieles más que espectaculares. Yo creo que es un llamado para todo cristiano y para toda iglesia local también. Así que gracias por tu tiempo con nosotros.

Jairo Suárez

Gracias a ti y gracias por tu trabajo, gracias por lo que haces. 

David Puerto

Y gracias a todos ustedes también por estar acá en esta entrega de otro podcast más. Estamos para servirles y que el Señor les use ahí donde les ha puesto, en su iglesia local, para la bendición de todas las naciones. Nos vemos en una próxima entrega y que el Señor les bendiga.

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