Cómo es realmente la vida en el campo misionero
La vida en el campo misionero es caminar junto a otros en lo cotidiano, compartir la vida en cada etapa y aprender a pertenecer, con la esperanza siempre puesta en Jesús.
La vida en el campo misionero es caminar junto a otros en lo cotidiano, compartir la vida en cada etapa y aprender a pertenecer, con la esperanza siempre puesta en Jesús.
Cuando nuestros propósitos se alinean con los de Dios —la plenitud de Su gloria en toda la tierra— el cumplimiento es seguro, pues Dios lleva a cabo indefectiblemente Su propósito.
La pasión por las misiones puede ser una señal, pero no siempre es suficiente. Discernir el llamado implica oración, caminar en comunidad y aprender a esperar. Debemos escuchar la voz de Dios y confiar en su guía.
Solemos asociar el ministerio transcultural con viajes y fronteras, pero muchas veces comienza al cruzar la calle. Nuestro vecindario es el primer campo misionero, porque allí están las naciones que Dios ha puesto a nuestro alcance.